lunes, 15 de diciembre de 2014

NUTRICION Y VIH (Sida)

El virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) ataca el sistema inmunitario, lo que facilita que el enfermo contraiga infecciones oportunistas que minan su salud y se manifiestan en forma de fiebre, diarrea, y pérdida de peso. Las infecciones disminuyen el apetito y reducen la capacidad  para asimilar los nutrientes, lo que conduce a la malnutrición. La medicación también influye sobre él apetito. Una nutrición adecuada mejorará la calidad de vida del enfermo.
Una dieta sana y equilibrada contribuirá a: Mantener el peso corporal. Mejorar la función del sistema inmunitario. Retrasar el avance de la enfermedad, y la aparición de los primeros síntomas. Mejorar la respuesta a los tratamientos. Proporcionar al enfermo la energía necesaria para que se mantenga activo y pueda ocuparse de sí mismo e, incluso, trabajar.
Qué debe incluir una dieta equilibrada: No hay alimentos buenos y malos, aunque la proporción debe ser variable. Algunos productos deben tomarse a diario, y otros de forma ocasional: Arroz, pasta, cereales, pan y papas: son alimentos que el paciente debe consumir a diario, y que le proporcionarán energía. Frutas y verduras son importantes, ya que cada uno aporta vitaminas y minerales. Lácteos (leche, yogur, queso) de 2 a 4 raciones al día. Carnes magras, pescados, huevos y legumbres se deben tomar, a ser posible a diario. Carnes grasas y embutidos: consumir poco. Grasas (margarina, mantequilla) y azúcares, se debe limitar su consumo. Sin embargo, son una buena fuente de energía, y contribuyen a que el enfermo mantenga el peso corporal, y mejorar el sabor de los alimentos para que sea más fácil comer. Se debe emplear el aceite de oliva para cocinar y aliñar las comidas.
Agua: Es necesario que beba alrededor de 8 vasos de agua diarios, o más si tiene diarrea, vómitos, o fiebre, para mantenerse hidratado. El líquido puede proceder de alimentos como zumos, sopas, fruta.
Cómo hacer frente a las complicaciones: Algunos síntomas, como la diarrea, inflamaciones y molestias en la boca, náuseas y vómitos, inapetencia, trastornos digestivos, y resfriados que se acompañan de tos, dolor de garganta y fiebre, entre otros muchos, empeoran los problemas de alimentación de estos enfermos
La diarrea es responsable de que se pierda agua y minerales, pérdida que se acentúa cuando se acompaña de vómitos. Para controlarla: Beba agua con frecuencia, a lo largo del día y la noche, y después de defecar. Salvo indicación médica, no debe dejar de comer, pero sí cambiar el tipo de alimentación y evitar ciertos alimentos. Coma purés,  arroz, pan blanco, papas, sopas, zumos de fruta. Evite las hortalizas y frutas verdes o ácidas, los picantes y los productos integrales, así como aquellos que producen gases (coliflor, coles de Bruselas, lechuga, cebolla). Los alimentos deben tomarse hervidos en vez de fritos. Si tiene dificultades para digerir la leche, sustitúyala por yogur. Coma pequeñas cantidades, pero con frecuencia.
Las náuseas, son el efecto secundario de algún medicamento, hacen que el paciente pierda el apetito. Si  tiene también vómitos, corre el peligro de deshidratarse. Para aliviarlas: Siéntese para comer y no se acueste hasta que no hayan pasado una o dos horas. Huela cáscaras de naranjas o limones, y beba infusiones de hierbas.
Inapetencia: Aunque no tenga sensación de hambre, no reduzca el consumo de alimentos para evitar el adelgazamiento y la malnutrición. Algunos consejos son: Coma siempre que tenga apetito aunque no se ajuste a su horario. Reparta los alimentos en pequeñas cantidades a lo largo del día. Pruebe diferentes alimentos, y formas de cocinarlos. Beba liquido (agua, leche, zumos naturales e infusiones de hierbas), pero siempre después de las comidas. Evite los líquidos con gas, reducen el apetito. Practique ejercicio, para estimular el apetito. Intente comer siempre acompañado y en una habitación ventilada.
Dolor o molestias en la boca: Las inflamaciones en la boca y la lengua,  pueden entorpecer la ingesta de alimentos: Coma solo alimentos blandos, ablande el pan y los cereales con leche, zumo o agua. Use un sorbete si le es más fácil beber así los líquidos. No tome alimentos muy fríos o muy calientes. Evite los alimentos  salados, picantes, ácidos o amargos, y todos los que requieran una gran masticación, o resulten pegajosos o difíciles de tragar.
Trastornos digestivos: Destacan las dificultades  para digerir, el estreñimiento y la hinchazón. Estos trastornos son por el daño a la flora bacteriana, debido a los antibióticos que toman para combatir las infecciones. Es conveniente que: Mastique despacio, Elija alimentos  fáciles de digerir. Pruebe a eliminar alimentos de la dieta para ver si así se encuentra mejor. Cada persona es distinta y lo que sienta bien a unos, puede resultar indigesto para otros.

Para combatir el estreñimiento, beba mucha agua, coma en pequeñas cantidades a lo largo del día, y consuma gran cantidad de frutas, hortalizas crudas y cereales integrales, por su alto contenido en fibra.