lunes, 29 de diciembre de 2014

ESTIMULACION ELÉCTRICA DEL ESTOMAGO EN EL TRATAMIENTO DE LA OBESIDAD

Es probable que te haya llamado la atención la existencia de un novedoso tratamiento para la obesidad a medio camino entre la cirugía bariátrica y los conocidos marcapasos para el corazón. Este dispositivo trabajaría mediante la estimulación eléctrica de la musculatura del estómago con el fin de ocasionar una pérdida de peso.
La técnica, mínimamente invasiva, consiste en implantar en la pared interna del estómago un dispositivo electro estimulador a modo de “marcapasos” por vía laparoscópica. En esencia, este aparato emitiría pequeñas descargas eléctricas de baja intensidad; con esta alteración eléctrica se trataría, de retrasar el vaciado gástrico después de las comidas y de esta forma se sentiría mas lleno durante más tiempo.

El origen de esta técnica aplicada al tratamiento de la obesidad fue  accidental cuando se estaba estudiando la estimulación eléctrica del estómago para tratar pacientes aquejados de gastroparesia  (enfermedad que reduce la capacidad del estómago para vaciar su contenido pero no implica su bloqueo u obstrucción) a finales de los años 80. En poco tiempo alguien tuvo la feliz idea y propuso que si en vez de estimular su vaciado se pudiera inhibir temporalmente, esta estrategia podría  ayudar a pacientes con exceso de peso. Así, a mediados de los años 90 se realizaron  investigaciones con modelos animales para ver las posibilidades de esta alternativa  y los resultados fueron  esperanzadores: controlando el vaciado gástrico normal y fisiológico mediante la estimulación eléctrica del estómago de los animales (muchos de ellos mamíferos superiores) estos conseguían reducir su ingesta y de ahí el peso.

De esta forma, en poco tiempo teníamos ya los primeros estudios con humanos  que usaron este dispositivo en el tratamiento de la obesidad y con resultados bastante optimistas, al menos en el medio y corto plazo (1 año de intervención). Uno de los aspectos que más incertidumbre genera es que en gran medida se desconocen los mecanismos precisos por los que este tipo de intervención funciona.
Sin embrago, a pesar de las recientes noticias  al respecto de estudios que han logrado exitosos resultados, lo cierto es que todavía no se pueden echar las campanas al vuelo. Al parecer hay distintos procedimientos de estimulación eléctrica y no todos obtienen los mismos resultados. Desde el descubrimiento de esta técnica, se han realizado estudios experimentales con animales, así como no pocos ensayos clínicos en seres humanos. A pesar de ello, parece que el número de ensayos realizados con suficiente calidad es bastante limitado, tal y como reconoce esta revisión sistemática  al respecto, la primera realizada hasta la fecha sobre este tema.

Así, en sus conclusiones, después de haber analizado la metodología, muestra y resultados de más de 30 estudios con humanos, concluye que aunque la gastro-estimulación constituye una prometedora técnica para el abordaje de la obesidad, a fecha de hoy (la revisión mencionada es de septiembre de 2014) se requiere una mayor evidencia y resultados más claros, así como una estandarización de los ensayos para establecer sin dudas el efecto a largo plazo de esta estrategia terapéutica en la obesidad
Para que esta técnica termine siendo más aceptada en el tratamiento de la obesidad en orden a su eficacia y seguridad, la utilización de un “marcapasos gástrico” debería ser un recurso adaptado de forma individual a cada paciente. Actualmente su principal inconveniente es que los electrodos se colocan  en el estómago de los pacientes. Para una correcta hipótesis en cuanto a su eficacia sería necesario que la ubicación del marcapasos gástrico variara de un paciente a otro en virtud de sus concretas necesidades, así como poder modificar la sensibilidad de estos dispositivos a los estímulos eléctricos. Al mismo tiempo, sería imprescindible que para su éxito como estrategia en el tratamiento de la obesidad se incluyera una herramienta que monitorizara la actividad del marcapasos gástrico con el fin de mejorar su facilidad de uso y que tanto los pacientes como los profesionales sanitarios tuvieran una cierta capacidad de interacción inalámbrica con el dispositivo.


De todas formas, funcione o no, esta solución parece una trampa, es una forma de puentear la causa original del problema. Este tipo de recursos, solo deberían estar disponibles para pacientes muy concretos ya que, además, su coste relativamente elevado hace que solo una reducida élite social pueda beneficiarse.