lunes, 8 de diciembre de 2014

NO RENUNCIES A LA CENA DE NAVIDAD POR NO ENGORDAR

Esta época es muy peligrosa para mantener nuestro peso ideal. Las comilonas se multiplican y es muy difícil no caer en la tentación. Quizás ya hemos tenido que enfrentarnos a cenas de amigos y empresa, pero lo más duro llega ahora, a partir de Nochebuena, cuando el picoteo campa a sus anchas y los manjares nos miran desde cualquier rincón. Lograr mantener nuestro peso entre tanto exceso es difícil, pero hay diversas precauciones que podemos tomar para no engordar, sin la necesidad de renunciar a estas cenas.
Empieza el día haciendo ejercicio: Hacer ejercicio nada más levantarnos no sólo nos ayuda a reducir el sedentarismo., basta con 45 minutos de ejercicio en la mañana para que nuestra inclinación por la comida disminuya.
Pésate dos veces a la semana: Uno de los problemas de la Navidad es que solemos descontrolarnos, pasando por alto nuestros hábitos alimenticios, y renunciamos a saber cuánto peso estamos ganando. Lo mejor es pesarse un par de veces por semana, para asegurarnos de que nuestro peso no sube demasiado.
No piques entre horas: Durante estas fechas hay que saber decir que no a ciertas tentaciones. En definitiva, mejor guarda fuerzas para las comidas realmente importantes.
Apuesta por las verduras y los platos al horno: Escoge el menú. Las cenas  navideñas no  tienen que ser hipercalóricos. Algunos de los platos deberían ser a base de verduras.  De segundo, lo ideal es  un plato al horno. Lo importante,  es deshacerse de la mentalidad de que las comidas de Navidad tienen que ser abundantes. Esto es lo que se debe evitar, no sólo para no engordar, sino para cuidar nuestra salud y la de nuestra familia.
Evita ir al banquete en ayunas: Una de las prácticas de las personas que tratan de no ganar peso durante la Navidad consiste en “reservar hambre” para las cenas, comiendo lo mínimo el resto del día. Si llegas a la cena de Nochebuena con un hambre espantoso lo más probable es que acabes comiendo mucho más de lo que deberías. Recuerda: es muy fácil perder el control frente a una mesa repleta de manjares.
Sé selectivo: Es muy probable que tengas que enfrentarte a todo tipo de entrantes, dos o tres platos y varios postres. Si te lo comes todo vas engordar. Por ello es mejor plantearse antes de empezar cuál va a ser el menú y seleccionar cuidadosamente qué plato no queremos perdernos. Lo  mejor es centrarse en el plato principal que más nos gusta, tomando menos del resto, que son las partes  que generalmente, tienen más calorías.
Cuida lo que bebes: La bebida es uno de los grandes peligros. No hay que decir que el alcohol es la mayor fuente de calorías, pero también son peligrosas las gaseosas, cuyo consumo se dispara en navidades. Evitar el consumo de alcohol por completo es difícil, pero si no quieres engordar lo mejor es que tengas cuidado. No pasa nada por tomar dos copas de vino, pero si tomas mas, te lo pasarás muy bien, pero engordarás. Nadie dijo que mantener nuestro peso en Navidad fuera fácil.
Come despacio: No es ningún secreto: comer rápido, además de ser poco saludablenos lleva a comer más. En las cenas navideñas se suele comer especialmente rápido, pues hay mucha comida, y los platos se suceden muy rápidamente. Concentrarse en comer despacio es la mejor manera de controlar lo que comemos.
Renuncia a los tapers: En Navidad siempre sobra comida que se reparte entre los hermanos y primos para repetir al día siguiente. Si no quieres ganar peso en Navidad lo mejor es que no entres en el reparto. Lo más probable es que vuelvas a tener una comilona al día siguiente, y eso es precisamente lo que debes evitar.
Compensa los excesos: No es necesario renunciar a las grandes comidas navideñas para mantener nuestro peso, pero es necesario compensar estas con una dieta ajustada en los días sin eventos. Lo ideal es apostar por las verduras, las ensaladas, la carne y el pescado a la plancha. Si eres estricto en este sentido, no sólo mantendrás tu peso, quizás incluso logres perder unos kilos.