lunes, 29 de septiembre de 2014

ALIMENTOS QUE CONTRIBUYEN A NUESTRO RENDIMIENTO INTELECTUAL

Una dieta rica en frutas, verduras, legumbres, frutos secos, aceite de oliva y pescado  se ha relacionado con efectos positivos sobre la concentración, la memoria y el rendimiento intelectual.
También es importante seguir la pauta de 5 comidas diarias, o al menos 4, sin olvidar la importancia del desayuno, más aun en los niños. Los estudios demuestran que entre el 20 y el 40 % de los escolares no desayuna. Este comportamiento alimentario tiene impacto sobre el rendimiento escolar y favorece la obesidad infantil.

Por edades Calorías necesarias Según la Organización Mundial de la Salud el adulto varón activo entre 18 y 60 años necesita unas 2800 kcal y si es mayor de 60 años en torno a las 2000 kcal. Por su parte, las mujeres activas necesitan unas 2000 kcal; aumentando las necesidades a 2400 kcal durante el embarazo, 2700 kcal durante la lactancia y si son mayores de 60 años las necesidades disminuyen. Conviene recordar que si bien estas son las recomendaciones generales hay que adaptarlas a cada individuo y situación clínica, por ejemplo, las personas con sobrepeso y obesidad deberán reducir estas propuestas para poder perder peso y recordar que a medida que aumenta la edad las necesidades de energía se reducen.

La comodidad crea malos hábitos
Los patrones alimentarios de los niños tienden a reflejar los patrones alimentarios de sus familias, en numerosas ocasiones la falta de tiempo, el deseo de evitar discusiones, la comodidad o la pereza, hacen que se ofrezca a los niños solo aquello que comen rápido y sin protestar y que, como norma general, son alimentos ricos en grasa o productos procesados: papas fritas, snacks,  galletas, embutidos, y refrescos,  en lugar de verdura, ensalada, pescado o fruta. Los estudios demuestran que la alimentación de los escolares no es buena. En este sentido, es importante cuidar la alimentación de los escolares porque es el momento ideal para adquirir hábitos saludables. De este modo, en este periodo no pueden faltar los lácteos, cereales (pan, pastas, arroz), legumbres, frutas, verduras, aceite de oliva, frutos secos, carnes, pescado y huevos.

Escolares mal alimentados
No podemos olvidar que los niños desde pequeños son grandes imitadores y por eso se debe comer en familia. El patrón alimentario equilibrado es esencial y debe compartirse por todos los miembros de la familia, pero es fundamental recordar que en cada etapa vital las necesidades nutricionales son distintas. Los padres deben comer lo mismo que los niños. Cambiarán las raciones o en ocasiones la elaboración de un alimento en un determinado menú cuando los niños son muy pequeños.

Cada vez se come más fuera de casa
Si acostumbramos a los niños a apreciar las virtudes de tomar por ejemplo un desayuno con leche, pan con aceite de oliva y tomate y fruta o zumo natural, cuando esos niños sean mayores habrán aprendido a valorarlo y no les costará tanto trabajo hacerse un zumo natural en vez de comprar uno envasado.
El hábito de comer fuera de casa ha crecido de forma llamativa siendo especialmente elevada la visita a locales de comida rápida. O con el uso de comida precocinada o pre elaborada, en vez de dedicar tiempo a la cocina y a elaborar un plato de manera tradicional.
No se trata de demonizar la comida rápida, pero tampoco conviene relajarse de modo que esta forme parte de nuestros hábitos rutinarios, es ahí donde reside el peligro de la adopción de malos hábitos alimentarios para nuestros escolares y adolescentes. Cada vez son más los centros de comida rápida que introducen menús, que podríamos llamar más saludables, y es ahí donde deberemos incidir, enseñar y entrenar a los menores para aprender a elegir, es decir tomar una decisión acertada de que es lo que deben comer, y que es lo más saludable.