lunes, 15 de septiembre de 2014

SABIAS QUE

Sobre el queso en nuestra nutrición
Te sorprenderá saber que hay  adicción al queso. Un estudio científico llevado a cabo en los años ochenta reveló que trazas de  morfina se puede encontrar en la leche y los productos lácteos, y la más alta cantidad en el queso. ¿Cómo llegó la morfina ahí? La proteína específica de la leche de vaca  es la caseína, esta libera opiáceos cuando se digiere, y se produce más en el queso que en cualquier otro producto lácteo.
Demasiado queso también puede ser malo para la salud. Contiene altos niveles de grasas saturadas, que son directamente responsables del mal colesterol que se acumula y bloquea las arterias. También se ha observado que desencadena ataques de migraña y  artritis. El alto contenido de grasa en el queso se ha relacionado directamente con el 50% de los casos de artritis reumatoide. También interfiere con la absorción de la vitamina D, ya que un exceso de calcio de productos lácteos puede suprimir la activación de la vitamina D en el cuerpo.
El 70 % de sus calorías son grasas, por lo que además de ser adictivo, también puede afectar la salud. También se carga con altos niveles de sodio, que es un factor contribuyente fundamental para la presión arterial elevada. La sal es esencial para el sabor, la maduración y la preservación de queso. Debemos ser prudentes con los  antojos de queso,  demasiado puede causar problemas de salud.

Lo que debes saber sobre los alimentos procesados
Los fabricantes están ejerciendo presión para vender sus productos. Pero consideramos que deben poner etiquetas mayores en los paquetes. Si se puede eliminar los azúcares añadidos, se podría acabar con unos de los responsables de que las arterias se obstruyan. Además, podríamos reducir un 16 % de las calorías diarias. El azúcar no es el único problema en los alimentos procesados, que también tienen muchas grasas saturadas y sodio. La Sociedad de Nutrición de Estados Unidos indica que los alimentos procesados representan alrededor del
50 % de las grasas saturadas, el 57 % de la sal y el 75 % de los azúcares añadidos que los estadounidenses consumen.
Sin embargo, no todos los alimentos procesados son malos. El cereal integral con vitaminas añadidas, la mostaza y la leche de almendras fortificada con vitamina D también son alimentos procesados. De acuerdo con la Sociedad de Nutrición de Estados Unidos, hay alimentos que proporcionan el 55% de fibra en la dieta, el 34 % de la vitamina D y el 65 % del folato que necesitamos.
Antes de sacar el paquete de comida procesada del carrito de tu compra en el supermercado, pregúntate: “¿Qué le hicieron a esto para que luciera y supiera de esta forma?” Luego lee la etiqueta de nutrición y si no te gusta lo que dice, vuelve a ponerlo en los anaqueles.

Ingesta de alimentos funcionales
Alimento funcional  es el nuevo nombre que se le da a los alimentos capaces de ejercer un efecto positivo sobre la salud que va más allá de la nutrición básica
Los alimentos funcionales incluyen: verduras y frutas, alimentos con ingredientes añadidos para alguna función fisiológica específica (como el yogur con cultivos probioticos), cereales integrales con fibra alimentaria y pescados con alto contenido de ácidos grasos omega 3.
Fitoquímicos: Abarcan una amplia gama de componentes naturales presentes en las hortalizas, y a medida que aumentan las evidencias, su función podría ser indispensable para que el cuerpo pueda protegerse contra las enfermedades y sanar. Los alimentos pasan a ser funcionales gracias a la presencia de estos fitoquímicos con nombres difíciles de pronunciar, como betacaroteno, isotiacianatos, glucosinolatos, lignanos y luteínas.
Ventajas para la salud: A pesar de que las investigaciones todavía sean preliminares, parece que los fitoquímicos ayudan a prevenir enfermedades crónicas, tales como las afecciones del corazón y de los vasos sanguíneos, el cáncer y la diabetes.

Ingerir alimentos funcionales: Planificar los menús alrededor de ciertos fitoquímicos específicos puede ser bastante complicado porque los alimentos contienen decenas de miles de ellos. Por lo tanto, lo mejor es incluir gran cantidad de frutas y verduras en la alimentación diaria. Incorporar verduras y frutas de varios colores en la alimentación aumenta la probabilidad de ingerir la mayor cantidad posible de fitoquímicos.