viernes, 24 de julio de 2015

SABIAS QUE

La FAO insta a recuperar alimentos tradicionales que ya no están en la mesa
La directora de Nutrición de la Organización de la ONU para la Alimentación y la Agricultura (FAO), Anna Lartey, reclamó hoy la recuperación de alimentos tradicionales que ya no se consumen en la mesa a pesar de sus beneficios nutricionales.
Consideró que en muchos lugares se han dejado de consumir frutas y verduras locales que antes eran "muy populares”. Asimismo, remarcó la necesidad de impulsar políticas que permitan el acceso de esos productos al mercado aprovechando la demanda a favor de una mayor variedad. La FAO está participando en un proyecto en colaboración con la Universidad de Ghana y otros socios para mejorar la educación nutricional de las familias de ese país mediante vídeos y a partir de experiencias locales y animaciones.
La asesora de la FAO en educación y nutrición Jane Sherman dijo  que hace falta evaluar más ese tipo de iniciativas educativas para saber si realmente funcionan. Apuntó que "nadie está prestando la suficiente atención" al paso de la idea a una acción concreta y, lo más importante, a una acción sostenible en el tiempo, de manera que las personas puedan cambiar sus hábitos alimentarios. Esa transición puede ser "muy dura" en países como Ghana donde las frutas y las verduras son caras, no hay una demanda de esos productos y la población no ha recibido educación para consumirlos, insistió.
En su opinión, no se trata solo de estudiar los métodos usando un mensaje determinado por teléfono, televisión, radio o periódico, sino que "el punto central está en saber cómo piensa y actúa la gente, y qué podemos hacer para ayudarles". Hay que pensar más en el largo plazo para ver los efectos de esas campañas, algunas de las cuales ya han tenido cierto impacto a corto plazo como la lanzada para impulsar el consumo de cinco piezas de fruta y verdura al día.

Su ingesta excesiva aumenta el riesgo de enfermedad cardiovascular. De hecho, el consumo excesivo de azúcares agregados aumenta dramáticamente el riesgo de morir por enfermedad cardiovascular, según los resultados de un estudio publicado 03 de febrero en la revista Archives of Internal Medicine. 
Los investigadores de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades en Atlanta analizaron los datos médicos, el consumo de azúcar y las tasas de mortalidad asociadas con la enfermedad cardiovascular a más de 11.000 adultos mayores de quince años.
Encontraron que en siete de cada diez adultos, más del 10% de la ingesta de energía proviene de azúcar y de uno de cada diez adultos, esta tasa se eleva al 25%. Sin embargo  el análisis muestra que a más investigaciones el consumo aumenta. El riesgo de muerte por enfermedad cardiovascular se ha triplicado.
El azúcar aparece como un factor de riesgo independiente para las enfermedades crónicas. Estos datos epidemiológicos son muy preocupantes.  Una bebida gaseosa es mejor evitarla, ya que, de acuerdo con investigadores de Estados Unidos, 7 latas a la semana de gaseosa nos dan un resultado de aumento del 29% en el riesgo de muerte cardiovascular. Deberían consumirse con mucha moderación

Una buena alimentación
Una buena alimentación previene de los riesgos asociados al envejecimiento,  las personas mayores son población de riesgo nutricional. Además, en esa etapa, las enfermedades crónicas degenerativas son más frecuentes, ya que determinados factores dietéticos están implicados en su etiología, una adecuada intervención nutricional puede ser eficaz en su prevención y tratamiento. A medida que nos hacemos mayores, comemos menos. El envejecimiento reduce el placer de comer pero aumenta la cultura gastronómica.
Además, el envejecimiento tiene otras consecuencias negativas perder un poco la sensación de sed, miedo a beber a partir de determinadas horas y un alto riesgo de deshidratación.
Son muy mal conocidas las necesidades de energía y nutrientes en los mayores, ya que son insuficientes los estudios epidemiológicos longitudinales que se han realizado al respecto. La mayoría comprende el grupo de edad de 40 a 60 años.
Hay que recordar las ventajas de practicar ejercicio físico, en este caso adecuado a las posibilidades de los mayores: mejora la calidad y esperanza de vida, disminuye la pérdida de masa muscular y ósea, el riesgo de enfermedades cardiovasculares, la hipertensión arterial y el gasto energético. Asimismo, mantiene activas las defensas y mejora la función cognitiva.