lunes, 27 de julio de 2015

ALIMENTOS INDUSTRIALIZADOS, ENEMIGOS DE LA SALUD

Los alimentos industrializados, a diferencia de los naturales, son los que han sido sometidos a diferentes procesos de fabricación y elaboración, para que permanezcan en buen estado de conservación, aún después de un tiempo de ser producidos.
El moderno estilo alimentario industrializado, genera en gran medida, las bases de un desorden sistemático que altera negativamente nuestra función metabólica y a todo el organismo en general. El procesamiento industrial afecta sustancialmente a los principales alimentos, privándolos de nutrientes fundamentales y además agrega sustancias indeseables, siendo las fibras una de las víctimas principales en los procesos industriales de refinación.
En el año 1900 las causas de muerte en EE.UU. eran en orden de importancia: Tuberculosis, Neumonía, enfermedades diarreicas, cardíacas, hepáticas, cáncer, bronquitis, y difteria. 100 años mas tarde, con la introducción de los alimentos industrializados con azúcares, edulcorantes, sales, conservantes, antibióticos, colorantes y toda una serie de químicos; incluso en algunos casos adictivos; sumado a la proliferación de comidas rápidas, han alterado junto a otros factores el orden de importancia de las causas de muerte. Hoy el orden es: enfermedades cardíacas, cáncer, enfermedades pulmonares, accidentes, diabetes, suicidios, afecciones renales y hepáticas. Estas enfermedades tienen, en muchos casos, un denominador común, la mala alimentación y el sedentarismo.

La Industria Alimentaria es hoy una poderosa corporación. Se ha incrementado enormemente la producción de comidas rápidas, tales como hamburguesas, pizzas, enlatados, y alimentos pre cocidos, que se venden en supermercados. Gaseosas y bebidas con químicos que afectan la función metabólica. Enorme cantidad de alimentos con azúcares refinados.
Esta Industria produce en EEUU más del doble de las calorías que sus ciudadanos necesitan, que por supuesto logran comercializar elaborando estrategias de marketing costosísimas y en muchos casos engañosas.
Muchos de los capitales que explotaban el tabaco, hoy migraron a la industria alimentaria, privilegiando el negocio económico que representan, en contra de la salud de las personas o al menos sin el control debido.

Alimentos enlatados: Con el fin de preservar su sabor y textura, casi la totalidad de los alimentos enlatados contienen altas concentraciones de sal como conservante, lo que los vuelve opciones no recomendables, sobre todo para los hipertensos. Lo mismo en el caso de los vegetales procesados como son los purés o cremas de verduras en sobre.

Frutas enlatadas: Todas estas versiones industriales contienen conservantes en base a la sal y azúcar. En el caso de las conservas de frutas, cuentan con azúcar agregada o jarabe de glucosa, transformando la fruta en un verdadero almíbar pobre en fibra y nutriente. Las glaseadas (frutas confitadas) poseen jarabes que las vuelven mucho más dulces de lo que realmente son. Estos alimentos son muy perjudiciales para los diabéticos.

Pan. En nuestro país se consume más el pan de panadería, que el envasado (moldes). Sin embargo hay que saber que se trabaja con pre mezclas de harina que contienen altas concentraciones de conservantes, sal y emulsionantes, por lo que se recomienda limitar el consumo de pan, siempre prefiriendo las versiones integrales.

Aderezos y snacks. Las mayonesas y productos similares contienen muchos aditivos. El kétchup no reemplaza la salsa de tomates, de hecho es una versión que contiene, sal, aditivos y conservante y poco valor nutricional. Los snacks (papas fritas, palitos salados, etc.) contienen mucho sodio y generan una conducta adictiva.
Una forma muy común de conservar los alimentos es someterlos a una alta congelación, sin embargo, algunas bacterias sobreviven en alimentos congelados durante algunos meses. Las frutas y los zumos conservan algo de vitamina C durante el congelado, pero las verduras la pierden.
Debemos privilegiar el consumo de productos naturales de estación, para favorecer una alimentación más saludable. Nuestra función metabólica trabajará más eficientemente, nuestro sistema inmunológico se revitalizará, y evitaremos el riesgo de contraer muchas enfermedades.