miércoles, 18 de marzo de 2015

CELULITIS, NUTRICIÓN Y ESTILO DE VIDA

Aproximadamente un 90% de las mujeres pueden padecer celulitis. Seguramente por eso, este trastorno del tejido subcutáneo, es el gran enemigo estético común. La razón por las que la celulitis afecta de forma generalizada a las mujeres y escasamente a los hombres tiene sus raíces, en cuestiones hormonales. Está demostrado que determinadas hormonas femeninas como los estrógenos y la progesterona favorecen la retención de líquidos y la acumulación de grasas. De hecho, en las etapas de la vida de la mujer donde estas hormonas se producen en mayor cantidad, la adolescencia o el embarazo, existe una mayor propensión a desarrollar celulitis. Pero, más allá de esta predisposición femenina a sufrir celulitis, la cuestión es si el desarrollo de ésta puede mitigarse o minimizarse con una dieta adecuada o un determinado estilo de vida. La respuesta es sencilla: Sí.  
Sin embargo, antes de responder a esta cuestión conviene explicar médica y sencillamente de qué hablamos. La celulitis es un trastorno que afecta a la piel y a los tejidos subcutáneos. Se desarrolla en la hipodermis (capa más profunda de la piel) y produce una alteración de la micro circulación que origina edemas, daño celular y fibrosis. Esto, junto con la acumulación de tejido adiposo, crea nódulos de grasa, líquidos y toxinas que terminan por apreciarse visualmente al formar la popularmente conocida como «piel de naranja». Se suele localizar en glúteos, caderas y muslos aunque también puede afectar a otras zonas como abdomen, brazos, tobillos.
A pesar de que esta patología no pone en riesgo la salud de quien la padece, puede causar molestias y, como problema estético, afectar a la autoestima.
  
Alimentación, estilos de vida y celulitis
Está demostrado que unos hábitos nutricionales inadecuados suelen empeorar el problema. Las mujeres delgadas con celulitis suelen presentar ésta en zonas muy localizadas. A partir de estos datos la primera idea es: controlar nuestra línea, nuestro peso, es la forma más directa que tenemos para luchar contra la celulitis y su desarrollo.
Haciendo la formulación en positivo: cuidar nuestro menú a través de una alimentación equilibrada e introducir en nuestra rutina cotidiana un ejercicio físico moderado y tonificante son, sin duda, nuestras mejores armas. 
En todo caso, conviene explicar a qué llamamos una dieta equilibrada y, desde la perspectiva que nos ocupa, enfocada a combatir la celulitis. De forma genérica, es aquella que aporta todos los alimentos que necesitamos para conseguir un estado nutricional óptimo. Esto significa un menú diario variado, mesurado en la cantidad, rico en frutas y verduras, con un aporte adecuado de proteínas animales (pescados, mariscos, carnes y huevos) e hidratos de carbono (pastas, arroz, pan, etc.) y en el que evitemos la ingesta de grasas saturadas.
Concretando más conviene hacer a continuación un breve listado de alimentos a potenciar y a evitar y, en otro orden de cosas, hábitos que está demostrado que inciden negativa o positivamente sobre la celulitis.

A evitar:
El consumo de productos que contengan azúcares refinados y grasas saturadas muy presentes en los panes, pasteles y en los dulces.
El exceso de sal.
El abuso del alcohol, el café y las bebidas gaseosas.
El tabaco.
El uso de prendas de vestir ajustadas y tacones altos que dificultan la circulación.

A potenciar:
Incluir en la dieta frutas y verduras frescas, especialmente de hoja verde, como: espinacas, apio, berro, brócoli, pepino, pimiento, manzana, piña o uva.
Beber abundante agua (nos ayuda a eliminar toxinas y a mantenernos hidratados).
Introducir una rutina en la que incluyamos un ejercicio físico moderado y tonificante.
En definitiva, el abuso del tabaco, del alcohol y el café  junto con la falta de ejercicio físico y una mala alimentación con altos contenidos de azucares refinados, sal y grasas saturadas son un cóctel perfecto para la celulitis y su desarrollo; pero seguramente, con un estilo de vida así, eso es lo menos malo que nos puede pasar desde el punto de vista de la salud.