lunes, 12 de enero de 2015

TU LO SABES….. TE LO RECORDAMOS

Nutrición, salud y felicidad en las personas mayores
Ya nadie duda de la importante vinculación entre la nutrición y la salud. Numerosos estudios han demostrado la importancia de una buena alimentación para tener una vida más longeva, pero sobre todo sana y feliz. Esta afirmación no es solo válida para el embarazo, la infancia, la adolescencia o la menopausia, por poner ejemplos de momentos en los que la alimentación es importante, sino que es especialmente relevante en nuestra vejez.
En las personas mayores se presentan ciertos cambios biológicos, psicológicos y sociales que interfieren en el proceso de alimentación y obtención de los nutrientes. Por un lado, está  la pérdida de piezas dentarias que, junto con la disminución de la producción de saliva, conlleva una dificultad para la masticación. Se pierde el sabor salado, pero se conserva el sabor dulce. La motilidad del tubo digestivo se enlentece, lo que comporta una sensación rápida de saciedad, digestiones lentas y tendencia al estreñimiento.
La secreción de varias hormonas que regulan la sensación de apetito se alteran a lo que hay que sumar una menor necesidad de calorías para evitar la obesidad. Pueden aparecer, también, enfermedades como la depresión que limiten las ganas de comer.
Para poder asegurar la ingesta de nutrientes, es imprescindible contar con una dieta variada, atractiva y con sabor, fácilmente digeribles, con texturas adaptadas a las necesidades de masticación y deglución del anciano, y mantener un entorno social estimulante en las comidas. Hay que intentar respetar en lo posible, además, las apetencias del anciano.
El objetivo es que las personas mayores se nutran adecuadamente, pero que también disfruten con la comida.


Qué te aportan realmente los alimentos 'light'
La mayoría de nosotros pensamos que si un alimento viene con la etiqueta de light colgando del envase, podemos comerlo tranquilos porque no engordará. Sin embargo, esto no es así realmente y, aunque sí es cierto que contienen menos calorías que las versiones no light, no dejan de ser alimentos muy calóricos que debemos consumir con moderación.
¿Qué es un alimento light?  Es aquel que tiene un valor energético reducido y que aporta, el 30% de calorías menos que el producto de referencia. Esta denominación puede hacerse en alimentos que reduzcan la grasa total, la saturada, el azúcar o la sal, en esa misma proporción.
Los productos light son para perder peso: No son la mejor opción. Por supuesto, siempre va a ser mejor ir a esta opción que a la normal, si estamos siguiendo una dieta para adelgazar; pero, sin olvidar que, probablemente, van a ser unas calorías extra que podríamos evitar. No obstante, esto no quiere decir que los productos light no puedan ser compatibles con estar a dieta, siempre que ésta esté bien planificada y dependiendo de la composición del producto y de su frecuencia de consumo.
¿Tomarlos como norma?: Las salsas, las mayonesas, papas fritas. Son productos que siguen siendo muy energéticos a pesar de ver reducidas las calorías. Puedes incluirlos en tu dieta de forma ocasional, pero, si de verdad quieres cuidar tu alimentación, opta por productos básicos y saludables. Lo que debe primar en la dieta son las frutas, verduras, el pan integral, las papas, las legumbres, los cereales. De hecho, existen algunos estudios que apuntan en la dirección de que las personas que consumen productos light tienden a consumir más cantidad y con mayor frecuencia estos alimentos, de modo que, a la larga, terminan consumiendo más calorías.
¿Qué hay del 0% materia grasa? ¿Es real?: La mayoría de la industria alimentaria tiene un departamento legal muy riguroso. Si en una etiqueta se dice que el producto tiene un 0% de materia grasa es porque es así. Ahora, esto no quiere decir que no tenga un exceso de azúcares o sal. Por ejemplo, un yogur que le han quitado la grasa, pero contiene azúcar añadido, tendrá más azúcar que uno natural no desnatado. Así que, si queremos controlar el peso, debemos prestar atención al azúcar añadido de los alimentos. La recomendación general es elegir lácteos desnatados, 0% bajos en grasa, especialmente si el objetivo es mantener a raya el colesterol,