viernes, 24 de enero de 2014

HELADOS: CLAVES PARA QUE NI LA SALUD NI LA LINEA SE RESIENTAN

Elegir el tipo adecuado, tomar poca cantidad y moderar la frecuencia, son algunas claves para disfrutar de este placer habitual en la época estival.
Los helados pueden tener cabida en una dieta saludable. No obstante, a la hora de consumir estos alimentos, hay que tener en cuenta el tipo de helado, su calidad, la cantidad que tomamos y con qué frecuencia lo hacemos.
Existen dos tipos de helados fundamentalmente: los de hielo y los elaborados a base de productos lácteos.
No se debe confundir dulce y helado, mientras un dulce tiene unas 600 calorías por cada 100 gramos, la misma cantidad de helado puede tener aproximadamente 160 calorías. Pero cuando al helado le ponemos galleta o, sobre todo, chocolate, estamos mezclando helado y dulce y entonces las calorías se disparan. El helado de chocolate con almendras suele llevar grasa vegetal, sobre todo aceite de coco y palma, que suben el colesterol. Es un tipo de helado que engorda mucho, por lo que no sería adecuado su consumo de forma cotidiana.

Entre el helado y el yogur
Otro tipo de helado que está últimamente de moda es el de yogur, más ligero que los helados tradicionales. Pero también hay que tener en cuenta la cantidad que se consume.
Un helado engorda más que un yogur helado, pero mientras que con el helado tenemos la tradición de tomar un vasito, el yogur helado suele consumirse en un recipiente más grande. Esto hace que un yogur helado pueda engordar más que un helado normal, que normalmente es más pequeño. Para comprender mejor cuántas calorías consumimos en un helado es necesario saber qué gasto energético hacemos al día. Un hombre necesita unas 3.000 calorías diarias y una mujer alrededor de 2.200 o 2.300. Esto se tiene que distribuir a lo largo de todo el día, por lo que en la comida principal, que debe ser la de medio día, lo normal es que tomemos unas 600 o 700
La mejor hora para tomar un helado es a medio día o por la tarde. En cambio, hay que evitar consumir este tipo de alimentos por la noche ya que, en ese momento, los azúcares no llegan a quemarse debido a la falta de actividad física y se transforman en grasa. No se debe reemplazar el helado por la fruta, ya que ésta nos aporta vitaminas, minerales, fibra y antioxidantes.
Otro aspecto importante a la hora de consumir un helado es su calidad. En ese sentido el helado industrial, de bajo precio, es mucho peor que el artesanal ya que, muchas veces, para fabricar el industrial se utiliza leche deshidratada y grasas saturadas.
Para asegurarse de que el helado lleva buenos ingredientes, una opción es prepararlo en casa.
Lo bueno de hacer el helado en casa es que se utilizan productos naturales, unos ingredientes que no se emplean en la fabricación industrial porque resultaría muy caro, no es igual utilizar en su preparación leche en polvo que leche normal.
Las frutas siguen siendo insustituibles en la dieta 
El helado es un placer sano, dependiendo siempre de qué tipo de helado, qué cantidad y con qué frecuencia se va a tomar.

Lo recomendable
Es consumir ciertos alimentos, como los frutos secos, el alcohol o los dulces, sólo durante el fin de semana. En el caso de los helados, más allá del sábado y el domingo, podemos consumir alguno entre semana.
 “El helado es mejor que el dulce, pero no tan bueno como la fruta, por lo que nunca debemos sustituir, aunque tengamos mucho calor, fruta por helado”.