miércoles, 20 de noviembre de 2013

PEQUEÑOS Y ÚTILES CONSEJOS

COMER PARA CORRER
La nutrición es tan importante para tu rendimiento y tu salud como el propio entrenamiento o el descanso. Un corredor debe seguir una dieta equilibrada que consta de 60% de hidratos de carbono, 25% grasas y 15% proteínas. Final del formulario
 Repartiremos las calorías en cinco comidas, de las que tres serán más fuertes y dos más ligeras. Los hidratos de carbono son el principal combustible. Debemos comer los carbohidratos integrales que se encuentran en pastas, arroces, verduras y hortalizas. Las grasas también son importantes para un corredor a nivel energético y estructural, forman parte de todas las paredes celulares de nuestro organismo. Debes consumir grasas insaturadas y evitar a toda costa las grasas hidrogenadas. La grasa ideal para cualquier deportista es el aceite de oliva. Las proteínas, no deben exceder el 15%  o le estaremos dando un trabajo extra al hígado, principal encargado de metabolizarlas. Mantenerse correctamente hidratado es fundamental para cualquier corredor. La cantidad de agua que bebemos es clave para nuestro equilibrio electrolítico, cualquier desajuste por defecto o por exceso puede llevarnos a problemas de carácter muscular y/o nervioso.

¿ERES DE LOS QUE COME FUERA DE CASA Y QUIERES ADELGAZAR?
Busca restaurantes, que tengan opciones atractivas, saludables y nutritivas, sin tener que sacrificar el buen sabor ni la apariencia de los platos. Que incluyan frutas y vegetales  como guarnición, (permite reducir el tamaño de la porción), crea volumen; mejora además el aporte de fibra, vitaminas y minerales del mismo. Restaurantes donde  se reduzca los ingredientes con alto contenido en grasa. Que sus cartas tengan descripciones más atractivas, se demostró que los platillos que incluían palabras descriptivas como "al vapor", "sazonados" y "frescos" probaron ser más populares. Sustituir los métodos tradicionales  de cocción por asado o al horno, disminuirá las calorías en los platillos. Para lograr platillos más balanceados, se hacen sustituciones saludables, como cambiar panes por pan integral,  leche descremada en lugar de leche entera. Si en un postre que lleva crema batida,  se le agrega alguna fruta como las fresas,  mejora la calidad nutricional del postre y baja las grasas, además de ser una gran fuente de fibra y vitaminas.

LA ALCACHOFA
Alcachofa es la hortaliza más rica en fibra, así como en potasio, magnesio, fósforo y calcio. Entre sus principales vitaminas están la vitamina B1, E y B3. Por su alto contenido de fibra es  muy recomendada para quienes sufren de estreñimiento, flatulencia y obesidad, (facilita la evacuación y provoca una sensación de saciedad que hace a la persona  comer menos).
Contribuye a reducir los niveles de colesterol, y está reforzado por la acción de los antioxidantes. Es también beneficiosa para los diabéticos, ya que ralentiza la absorción de la glucosa, evitando así elevaciones bruscas de la glucemia. Es rica en sustancias que facilitan el funcionamiento de la vesícula biliar. Es diurética, y ayuda a combatir la obesidad.
Información nutricional de la alcachofa:
Calorías 43.88 Kcal. Grasa 0,12 g. Colesterol 0 mg. Sodio 47 mg. Carbohidratos 2.90 g.
Fibra 10,79 g. Azúcares 2,90 g. Proteínas 2,37. La cantidad de nutrientes corresponde a 100 gramos de alcachofa

LA ALIMENTACION DEL BEBÉ EN EL UTERO

La alimentación de la embarazada es clave para la salud futura de sus hijos. Nadie discute la importancia que tiene la lactancia materna y el cuidado de la alimentación de los niños menores de 2 años, para que se transformen en adultos saludables. En cambio, pocos tienen en cuenta lo que come la mamá durante la gestación y los nutrientes que recibe un bebé mientras está en el útero, son tan importantes  como la etapa que comienza luego del parto. En términos de nutrición, los primeros 1.000 días de vida de una persona, que incluyen la concepción y los dos años posteriores al nacimiento son los que determinarán cómo será su salud en los siguientes 80 años. Los problemas nutricionales tienen que ver tanto con déficits como por los excesos en la mujer gestante. El déficit, se refleja en el bajo peso al nacer, el retardo de crecimiento y una mayor mortalidad perinatal. El exceso, puede dar lugar a la obesidad. Un ejemplo es la talla final alcanzada por los niños, que hoy es más baja, y que depende no solo de los factores vinculados a la vida posnatal sino también a factores relacionados a la vida intrauterina.