miércoles, 13 de noviembre de 2013

A LA CAZA DE CALORÍAS NEGATIVAS

Uno de los más habituales mitos de la pérdida de peso es el concepto de “calorías negativas”, y que de tiempo en tiempo sale a colación entre quienes creen haber encontrado la piedra filosofal del adelgazamiento.
A pesar del planteamiento (adelgazar con alimentos fuente de calorías negativas)  en el fondo del asunto hay algo de verdad. Lo que no hace que el planteamiento completo sea cierto.

¿Qué son las calorías negativas?
Este planteamiento sostiene que hay algunos alimentos que gracias a su particular composición requieren el aporte de más energía para masticarlos y digerirlos que la que finalmente terminan por aportar. Así, el balance energético entre las calorías gastadas en su procesamiento y las contenidas en el alimento resulta en forma de “calorías negativas”. Y de aquí su posible efecto a la hora de ayudar a perder grasa.
La lista de estos alimentos es corta. El estilo de alimento con estas calorías negativas sería el típico del pepino, la col, los rábanos, la lechuga y el apio.
Si bien esta parte es bastante cierta. Es imposible que alguien consiga mantener un adecuado estado de salud incluyendo una lista solo con estos alimentos. No es rico comer estas verduras sin aliñar. Es decir, si aun no has desistido de probar esta estrategia dietética con calorías negativas, has de saber que habrás de comer todo crudo y sin aliñar (además recuerda que es el aceite el alimento con más calorías del mundo).

Efecto de las calorías negativas
Pero aun hay más detrás del concepto de las calorías negativas. Otro mito: se afirma que tomar bebidas muy frías (casi heladas, sin olvidar la posibilidad de chupar hielo), facilita un balance negativo de energía al tener que nuestro organismo calentar nuestro cuerpo. Como ese calor no deja de ser una energía que nosotros “gastamos” al final el balance resultaría negativo o no tan positivo. Ejemplo: Si quisiéramos llegar con este método a bajar a un balance cero de las calorías que ingerimos, deberíamos tomar para un menú de 2500 kcal 67,5 litros al día; y si se quiere compensar un exceso calórico de tan solo 500 kcal habría que beber 13,5 litros.
Otros incluso afirman que en la cuestión de las calorías negativas también interviene lo que nos cuesta obtener el alimento, afirman que el esfuerzo de sacar la escasa carne de un cangrejo (rompiendo sus pinzas, etc.) es un elemento a tener en cuenta y que por tanto también los cangrejos habrían de considerarse alimentos con calorías negativas.
Siguiendo con esta argumentación, podríamos considerar que en vez de ir a la carnicería o a la pescadería o a la panadería, deberíamos salir al campo a cazar, pescar y preparar nuestros propios panes. Así sí que se sumarían un montón de calorías negativas.
En resumen, este es un bonito concepto que ha dado pie hasta para escribir algunos libros y muchos debates. Pero la realidad nos dice que no es nada práctico.
La única parte positiva de este asunto es que los supuestos alimentos con calorías negativas tienen un perfil nutricional bastante saludable y que por tanto no está mal el animar a que la población incorpore más de este tipo de productos (fundamentalmente vegetales) en su alimentación.