viernes, 11 de octubre de 2013

TRUCOS PARA SENTIR MENOS HAMBRE

¿Te gustaría sentir menos hambre entre las comidas principales? Con algunos trucos sencillos de es posible "engañar" tu mente para prolongar la sensación de saciedad que te ofrecen algunos alimentos. Así, podrás reducir las calorías que ingieres sin reducir el placer de comer. ¿Cuántas veces hemos recurrido a la nevera en busca de un alimento rico solamente porque estamos aburridos? En muchas ocasiones pensamos que tenemos hambre, cuando en realidad lo que nos sucede es otra cosa: a veces, la falta de sueño o de hábitos saludables, nos hacen sentir más apetito del que realmente tenemos.
La satisfacción emocional encontrada en los grandes platos de comida puede saciar más a una persona que la cantidad de comida en sí. Prueba estos trucos para reducir la comida de tu plato y sentirte más satisfecho que nunca:

El volumen es tu gran aliado: Llena tu plato con ingredientes que ocupen mucho espacio, que sean más densos que los alimentos pequeños es capaz de hacerte sentir más satisfecho creyendo que ingeriste mucha comida. Puedes agregar a tu plato un filete de pollo, espárragos y papas asadas. El volumen es mayor que un trozo de pizza, por ejemplo, pero más saludable y menos calórico.

Cuando sirvas la comida, llena mitad de tu plato con verduras antes de añadir las comidas principales. Las verduras tienen mucho volumen, ocupan mucho más espacio. Además, son ricas en fibras y nutrientes muy importantes para tu salud. Llena la mitad de tu plato con verduras, ¼ de proteínas, ¼ de carbohidratos.

Reducir el tamaño de tus platos funciona realmente bien para tu saciedad.
Cuando comes en un plato pequeño, consumes menos comida, pero das a tu cerebro la sensación de que estas consumiendo una gran cantidad de alimentos. Te sentirás satisfecho al ver tu plato lleno, pero con dimensiones reducidas. Puedes hacer lo mismo con los tazones; deja los grandes depósitos para sopas y ensaladas.

Otro truco curioso es comer con cubiertos más pequeños. Cuando tu pequeño tenedor desborda lleno de comida, tu mente cree lógicamente que estas comiendo bastante más. Resultado: acabas comiendo menos de lo que normalmente comes.

Aprende a beber en vasos más altos en vez de los vasos anchos y bajos. Las personas vierten 19% más de líquidos en los vasos bajos. La razón es sencilla, el cerebro se centra más en la altura que en la anchura; para nuestra mente los vasos bajos parecen menos llenos que los vasos altos.
Bebe mucha agua.  Un excelente truco para reducir el hambre, es beber mucha agua: llegas a las comidas mucho más satisfecho.

Comer regularmente y lentamente. Comer varias veces al día, por ejemplo, comer una manzana o beber un yogur entre comidas. Comer lento también es clave para comer menos: recuerda que el cerebro demora 20 minutos en darse cuenta que está lleno

Lávate los dientes. El aroma refrescante de la pasta dental en nuestros dientes recién lavados es una buena forma de frenar el apetito.

Haz ejercicio. Si estamos acostumbrados a la actividad física, liberamos una hormona que da sensación de bienestar sin necesidad de recurrir al helado o a los dulces.


Dormir. Un buen descanso no sólo sirve para estar más atentos durante el día. Es muy importante también en nuestra alimentación. Si no dormimos lo suficiente cada noche, nuestro cuerpo recurrirá continuamente a la comida para recuperar la energía que no obtuvo del descanso. ¡Trata de dormir 8 horas diarias!