miércoles, 13 de mayo de 2015

SABIAS QUE

Domina lo que come, o la comida lo domina
El desequilibrio nutricional genera problemas, pero de eso no son conscientes muchas personas, las escusas para no alimentarse de manera adecuada son las largas jornadas de trabajo, tras las cuales se busca una recompensa que por lo general se traduce en comer lo que se antoja, mucha grasa y mucha harina.
Es necesario pensar si sólo se come por placer y en abundancia, o si se hace pensando en la salud. La globalización ha traído muchos problemas frente al comer de manera adecuada. El problema no son las hamburguesas, son las decisiones que cada quien toma, y más que ellos es si adoptamos este tipo de comida como lo que va a marcar el objetivo nutricional.
La hora de comer:   “Comer es sagrado”, hay que prestar mucha atención al desayuno, el almuerzo o la cena, momentos en los que usualmente la comida se acompaña con distractores como la televisión. Es necesario que cada sistema se dedique a sus funciones particulares. El ritmo de vida, la presión social, la falta de interés por invertir en la salud, el estrés, la ansiedad, o la falta de dinero son algunas de las razones en las que muchas personas sustentan su manera de comer, generando problemas por los desórdenes y la inadecuada nutrición.
Hace algunas décadas, no muy lejanas, llegar a los 30 y 35 años de edad se consideraba viejo a una persona. Hoy la expectativa de vida se acerca a los 100 años, por lo que la pregunta es ¿cómo se quiere llegar a esta edad? En este entorno es que los especialistas han identificado lo que se ha denominado como el “hambre oculta” término con el que identifican los antojos que se presentan en muchas personas, quienes sin percatarse presentan problemas por ausencia de vitaminas que el cuerpo reclama. La ausencia de vitamina C genera problemas en las encías, la de Selenio genera depresión, y la falta de ácido fólico, repercute en el insomnio.
La solución: La respuesta al qué hacer, es ingerir de todos los grupos nutricionales, comer alimentos de distintos colores, tomarse un buen tiempo para masticar bien y a esto sumar ejercicio, es la salida para generar un cambio en la vida de las personas si se concentran en la comida que están consumiendo, si comen alimentos nutritivos y cambian el ascensor por las escaleras, es la fórmula que los llevará a una vida sana y larga.

Obesidad incontrolable: el mundo no logra reducir la mala nutrición
Se advierte que comer mal es una de las mayores causas de mortalidad y discapacidad. El mundo está en guerra. Y la está  perdiendo. Ésta es la alarmante conclusión a la que llega una serie de artículos publicados por la revista científica The Lancet sobre la lucha mundial contra la obesidad. A pesar de las campañas gubernamentales, el boom de las dietas y la concientización sobre la íntima relación entre salud y comida, el consumo de los alimentos menos sanos aumentó en casi todos los países.
Los expertos advierten que comer mal es una de las mayores causas de mortalidad y discapacidad, sobre todo, por las enfermedades crónicas no transmisibles que pueden causar. En la actualidad se ingieren más alimentos considerados "sanos", pero se advierte que aumentó aún más el consumo de sodio (básicamente sal), las carnes rojas, los alimentos procesados y las bebidas azucaradas.
Se reconoce que en los distintos países existe un consenso sobre la necesidad de políticas para mejorar los hábitos alimenticios, el progreso es lento. El primer problema, indica el conjunto de estudios, es que los programas no siempre apuntan a modificar el entorno nutricional de las personas.
Uno de los axiomas erróneos que rondan en torno a la obesidad es que se trata de una conducta de pura responsabilidad individual o bien de una consecuencia obligada del entorno alimenticio. En realidad,  el problema se desprende tanto del comportamiento individual como del entorno.
La comida ultra procesada es la menos recomendable, pero es la que tiende a dejarles mejores ganancias a las empresas productoras. Por eso, la industria promueve esos productos.
Otro de los problemas señalados en The Lancet es que dentro del amplio espectro de medidas que pueden tomarse esas acciones se realizan sin una adecuada coordinación con la Organización Mundial de la Salud (OMS),
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