miércoles, 6 de mayo de 2015

PEQUEÑOS PERO UTILES CONSEJOS

Volver a congelar un producto descongelado
Del supermercado hasta el domicilio, la cadena de frío ha sido respetada correctamente. Pero un apagón sobreviene o alguna causa que no habíamos tenido presente, haciendo que durante algunas horas el congelador deje de funcionar. Si esta situación se presenta, hay que tener el reflejo de consumir en seguida los productos congelados o tirarlos. Hay que saber que ciertas bacterias resisten al frío. Mientras que el producto está congelado, estas bacterias dejan de multiplicarse.
En cambio, en cuanto el producto vuelve a ser congelado, la multiplicación de bacterias empieza de nuevo y además a una velocidad acelerada. Si se vuelve a congelar el producto descongelado, el consumidor se expone 16 veces más al número de bacterias. La congelación desestructura los tejidos, por esta razón los productos descongelados presentan una textura y un gusto diferentes.

Preparar bien los alimentos antes de congelarlos
Para conservar al máximo el gusto y el valor nutritivo de un alimento que se va a congelar, es importante prepararlo bien. Si se trata de fruta, por ejemplo, conviene saber que la congelación debe hacerse justo después de la recogida o después de la compra. Sin embargo, si se trata de una fruta que se ennegrece, mejor es transformarla en compota.
Si se trata de verduras frescas, hace falta precocinarlas durante 2 minutos, escurrirlas bien y embalarlas antes de congelarlas. Si se trata de aves de corral, conviene quitarles las grasas antes de congelarlas. Si se quiere congelar pescado, hay que quitarle las escamas, las tripas, lavarlo y secarlo antes de congelarlo. En el caso de platos pre cocinados, hay que evitar añadir especias. Es preferible añadir un poco de sal antes de la congelación.
Hay que saber que la duración de conservación de un alimento por congelación es muy variada: de 3 a 12 meses. Sin embargo, en cuanto la cadena del frío se ha roto, no se debe volver a congelar. De otro modo el consumidor se expone a intoxicaciones alimentarias.

La dieta de la mano con la nutrición
El buen tiempo hace que las ensaladas nos apetezcan más. Son buenas para vigilar las calorías, pero también pueden estar deliciosas y aportar un gran valor nutritivo si ponemos los ingredientes adecuados. Al contrario de lo que puede parecer, las ensaladas no son solo buenas para cuidar la dieta, sino que con los ingredientes adecuados pueden tener un alto valor nutritivo al mismo tiempo. Y además, podemos hacer que tengan un sabor delicioso.
Los beneficios de comer ensaladas son mayores de los que creemos, y no sólo por tener pocas calorías. Está demostrado que las personas que comen ensaladas habitualmente tienen, por ejemplo, mayores niveles de vitaminas C y E, así como ácido fólico.
Eliminando de las ensaladas  cualquier tipo de salsas hipercalóricas, o con ingredientes como el tocino, tenemos multitud de opciones para prepararnos unos platos súper sanos, más allá de las extendidas ensaladas de pasta, pollo o arroz. Por supuesto, en cada una se pueden añadir y eliminar ingredientes a tu  gusto o al de tu familia. Ejemplos:
Ensalada de mariscos: Los mariscos combinan perfectamente sobre base de espinacas,  y unos toques de estragón fresco, apio, puerros y tomate maduro. Y en lugar de salsa, claro está, una vinagreta. Los mariscos tienen una cantidad alta de colesterol, así que no abuses.
Ensalada con fruta: Si intentamos incluir aquellas que contienen menos azúcar, nos quedará una ensalada sanísima con lechuga, manzana y nueces puede ser una opción excelente. Las fresas,  melocotón o la naranja, también puedes añadir con otros ingredientes como el queso fresco, mostaza en grano o tomates cherry.
Ensalada griega: De muy fácil preparación y deliciosa: queso feta, pepino, tomates cherry, aceitunas y un poco de limón, orégano, sal y pimienta molida. Todo ello aderezado con un aceite de oliva..
Ensalada con quinua: La quinua es un alimento muy completo y de fácil digestión. Como no tiene gluten es además apto para celíacos. Podemos preparar una ensalada deliciosa, añadiendo otros alimentos como cebolla, mandarinas o naranjas, lechuga picada, tomate, eneldo, pepino e incluso otras legumbres. Con un poco de limón, aceite de oliva y sal.