viernes, 4 de abril de 2014

SABIAS QUE

La alimentación es fundamental para la salud de las uñas.
La nutrición juega un rol importante para que estén presentables y bonitas. Es necesario consumir proteínas, vitaminas y ácidos grasos, contenidos en ciertos productos. Entre los alimentos que se pueden incluir  se encuentra la levadura de cerveza, ya que es rica en vitaminas B. Debemos consumir  trigo que es rico en proteínas, vitaminas del grupo B y ácidos grasos,  vitamina E y zinc.
Las nueces y semillas de linaza aportan grasas esenciales como el omega 3 y omega 6. El beneficio es que proporcionan vistosidad a las uñas y elasticidad. Para fortalecerlas y evitar que se quiebren, son  ideales los alimentos con vitamina C y antioxidantes (frutos rojos). Los choros, son una fuente alta en hierro, así como de zinc, producen queratina, que necesitan nuestras uñas.

Se puede controlar la inflamación y el dolor a través de la Nutrición
Cada vez que nos torcemos un tobillo o tenemos una tendinitis, lo que comemos puede ayudarnos en la recuperación. Muchas de las enfermedades se desarrollan y existen como consecuencia de la inflamación crónica, representa una falta de cicatrización de los tejidos. La inflamación es parte del proceso de curación.
La forma en que comemos está causando desequilibrios dietéticos que, conducen a la inflamación. Algunos de estos son: la ingesta excesiva de ácidos grasos omega- 6, la ingesta de potasio insuficiente, inadecuada ingesta de magnesio y fitonutrientes. Lo ideal es comer correctamente y tener una dieta adecuada.
Alimentos pro-inflamatorios: Los granos refinados, harinas, alimentos envasados,  alimentos  procesados, alimentos fritos, las grasas trans.
Alimentos anti -inflamatorios: Frutas, verduras, frutos secos, pescado fresco, chocolate negro  Omega- 3, huevos, aceite de oliva virgen extra,  vino tinto (un vaso), kion, ajo, orégano.

Investigadores confirman que las dietas 'yo-yo' predisponen a la diabetes tipo 2
Para extraer estas conclusiones, se estudió a un grupo de 136 pacientes obesos que siguieron una dieta hipocalórica de ocho semanas para bajar de peso y que, al finalizarla, trataron de mantenerse en el peso alcanzado. Entre cuatro y seis meses después de ese tratamiento, fueron reevaluados para ver si habían conseguido el objetivo y,  evitado el efecto rebote.
El estudio, publicado en la revista 'Metabolism Clínical and Experimental', encontró una relación directamente proporcional entre la irisina y la insulino-resistencia en casos de volver a subir de peso.  
En las evaluaciones a los pacientes,  se atendió de forma especial los niveles de irisina, leptina y adiponectina, para determinar la diferencia entre las cantidades iniciales al final de la dieta y tras el periodo de seguimiento. Los resultados no dejaron lugar a dudas: de los 136 pacientes analizados, el 50 % recuperó el peso perdido y, después de comprobar sus analíticas y observar altos niveles de irisina en sangre fueron clasificados como resistentes a la insulina.

Los niños pequeños tienen déficits nutricionales de Omega 3 DHA, hierro y vitamina D
Según un estudio realizado por investigadores de 3 países europeos a 161 niños, presentado en el Congreso Mundial de Nutrición 2013  y publicado en 'European Journal of Clinical Nutrition'.
En concreto, el 64 % de los participantes presentaba un déficit en la ingesta diaria recomendada de hierro, mineral esencial para el desarrollo cognitivo y motor del bebé.
Asimismo, expertos europeos han demostrado que el DHA favorece el desarrollo del cerebro y de la retina durante la formación del feto y los dos primeros años de vida. Un periodo fundamental de este proceso, ya que el cerebro alcanza el 50 por ciento de su tamaño. A partir de los 12 meses, se establece la necesidad de 100 miligramos al día de Omega 3 DHA.

Por otro lado, según este mismo organismo, en el estudio que publicó el pasado mes de octubre, detectó que los niños en edad escolar presentan un déficit en la ingesta de estos ácidos grasos poli insaturados. De hecho, debido al bajo consumo de pescado, estos niños no llegan a cubrir ni el 50 por ciento de la cantidad diaria recomendada.