lunes, 7 de abril de 2014

LA LIPOSUCCIÓN

Es un tipo de cirugía estética, para eliminar los depósitos de grasa y mejorar la apariencia corporal. A este procedimiento también se le denomina lipo-escultura. Es un procedimiento quirúrgico complicado y puede implicar una recuperación dolorosa.
Existen distintos tipos de procedimientos para la liposucción:
La liposucción tumescente (inyección de líquido) es el tipo más común e implica inyectar una  solución medicada en las áreas a operarse antes de extraer la grasa.  El líquido es una mezcla de anestésico local (lidocaína), una droga que contrae los vasos sanguíneos (epinefrina) y una solución salina intravenosa.
La técnica súper húmeda no se utiliza tanto líquido durante la cirugía, pues la inyección contiene una cantidad igual a la cantidad de grasa que se va a extraer. Esta técnica toma menos tiempo, hay que sedar al paciente por vía intravenosa o suministrarle anestesia general.
La liposucción asistida por ultrasonido (LAU) es bastante nueva y se la viene utilizando en los EE.UU. desde 1996. En este tipo de procedimiento, se utilizan vibraciones ultrasónicas para licuar las células adiposas. Una vez que las células están licuadas, se pueden aspirar.
Por qué se realiza el procedimiento: Razones estéticas, moldeamiento del cuerpo para las personas que no pueden eliminar la grasa con la dieta o el ejercicio.
La liposucción generalmente no es apropiada en los siguientes casos: Como sustituto para el ejercicio y la dieta.  Como tratamiento para la celulitis. En partes del cuerpo como las mamas.
Riesgos Se deben vigilar ciertas afecciones preexistentes: Problemas cardíacos. Hipertensión. Diabetes. Alergia a los medicamentos. Problemas pulmonares. Tabaquismo, alcohol o drogadicción.
También hay riesgos asociados con la liposucción, como: Shock. Sobrecarga de líquidos (a raíz del procedimiento). Infecciones (estreptococos, estafilococos). Sangrado, coágulos sanguíneos. Glóbulos pequeños de grasa en la sangre que bloquean el flujo a los tejidos. Daño a los nervios, la piel, los tejidos u órganos, o quemaduras debido al calor o a los instrumentos utilizados para la liposucción. Extracción desigual de grasa (asimetría). Abolladuras en su piel o problemas de contorno. Reacciones a los medicamentos o sobredosis por la lidocaína utilizada en el procedimiento. Cicatrización  especialmente en las personas de edad avanzada.
Antes del procedimiento: Antes de la cirugía, una consulta, que incluye una historia clínica, examen físico completo y una evaluación psicológica. Se puede necesitar una segunda consulta para pensar bien respecto a la cirugía. Debe tener confianza para hacer preguntas y sentirse satisfecho con las respuestas. Una persona bien informada es un mejor paciente. Antes del día de la operación, es necesario extraerle sangre y pedirle una muestra de orina. Si  no lo van a hospitalizar, necesitará que alguien lo transporte hasta la casa después de la cirugía.
Después del procedimiento: Se aplican vendajes y fajas de compresión para mantener la presión sobre el área y detener cualquier sangrado, al igual que para ayudar a conservar la forma. Por lo general, los vendajes se dejan 2 semanas y se necesitará compresión durante varias semanas. El médico debe verificar su estado de salud y vigilar el proceso de cicatrización.  Algunas veces, las personas aumentan de peso después de la liposucción, lo cual se debe al incremento de líquido a raíz de la cirugía.
Pronóstico: El área operada es posible que se hinche, tendrá hematomas, entumecimiento y dolor, esto se puede manejar con medicamentos. Los puntos se retiran en 5 a 10 días y se en prescriben antibióticos para prevenir la infección. Camine lo más pronto posible, evite el ejercicio fuerte durante un mes, puede regresar al trabajo al cabo de unos pocos días.
El médico la vigilará en sus controles. Su nueva forma corporal empezará a notarse en el primer par de semanas; la mejoría se hará visible en  4 a 6 semanas. Puede ayudar a mantener la nueva forma, haciendo ejercicio regularmente y consumiendo una alimentación saludable.