lunes, 28 de abril de 2014

EL CAMBIO DE CLIMA Y SUS PROBLEMAS

Con el cambio de clima es común que comiencen a aparecer las enfermedades respiratorias, sobre todo en niños, adultos mayores y gestantes. Los  alimentos que refuerzan las defensas del cuerpo para prevenir su aparición:
VITAMINA C: Incluye en las comidas los siguientes alimentos: mandarina, carambola, piña, fresa, tomate, papaya, pimiento, cocona.
VITAMINA E: Se halla en los cereales  como el arroz integral, el pan integral, quinua, avena, el aceite de oliva y los frutos secos (nueces, almendras, etc.).
MINERALES: En el pescado, hígado, huevo, zanahoria, camote, mariscos, espinaca, acelga  y minerales como zinc, magnesio y selenio que ayudan a reforzar el cuerpo contra infecciones.
FUENTE ANIMAL: Hígado, lácteos, riñón, mollejas, carnes rojas, sangrecita son ricas en hierro, así como las legumbres.
A TOMAR EN CUENTA: Si se consume antibióticos por causa de una infección respiratoria, hay que procurar reforzar la flora bacteriana del intestino con alimentos como el yogur y la fruta fresca. Es recomendable tomar abundante líquido.
Para los asmáticos crecen las complicaciones en este tiempo.
Los cambios de temperatura frecuentes al inicio del otoño multiplican las visitas a las emergencias, la humedad hace que haya mayor exposición a los virus, los ácaros y los hongos aerógenos. Los niños tienen vías aéreas más sensibles con lo que hay más probabilidades de desarrollar crisis esta época.
¿Pueden los alimentos desencadenar un ataque de asma?
Muy pocos. Siempre se ha sospechado que hay alimentos o ingredientes que podrían causar o exacerbar los síntomas. Son muy pocas las evidencias concluyentes que confirmen que ciertos alimentos los desencadenan. Las frutas secas,  vino, jugo de limón, lima, camarones, leche,  huevos,  maní, nueces,  soya,  trigo,  pescado y los crustáceos pueden producir estos ataques. Sin embargo, muchos de los ingredientes de los alimentos, como: los colorantes vegetales, conservantes, el glutamato monosódico, el aspartame y el nitrito no han sido vinculados.
¿Qué pueden hacer los pacientes para evitar ataques causados por los alimentos?
La mejor forma es evitar el alimento o ingrediente dañino de la dieta o del medio ambiente. Leer las  etiquetas de los envases  y saber exactamente dónde se hallan los alimentos que desencadenan el asma son las mejores defensas contra un ataque  inducido por alimentos.
¿Qué se entiende por un régimen alimentario o dieta normal?
El régimen normal es el que provee de nutrientes y de calorías en cantidad suficiente, de manera completa (todos los nutrientes) y equilibrada,  adaptada a cada individuo. Si la persona padece algún tipo de enfermedad, tanto aguda como crónica, la alimentación tendrá, que ser especial para su problema de salud.
Magnesio y asma bronquial
El magnesio favorece la dilatación bronquial, relajando la musculatura propia de estas estructuras, y reduce la inflamación de la vía aérea en general. Hay que incluir en la alimentación: cereales, nueces, vegetales y productos lácteos. El pescado es una buena fuente de magnesio, y  aporta un tipo especial de ácidos grasos, que tendrían propiedades antiinflamatorias (ácidos grasos omega 3).
Vitamina A
Otorga vitalidad a las mucosas (capa que recubre por dentro los bronquios)  pueden actuar como barrera defensiva frente a sustancias contaminantes o bacterias y virus respiratorios. Los alimentos que aportan una buena cantidad de vitamina A son: huevos,  hígado, lácteos,  vegetales, hortalizas amarillas (zapallo, zanahoria, calabaza), las frutas rojas y los brócolis.
El asma infantil
La enfermedad crónica más habitual entre los menores de 14 años, es una patología de las vías aéreas caracterizada por episodios recurrentes, de tos, silbidos en el pecho al respirar y ahogos. Se estima que, dependiendo de la zona geográfica, entre el 5% y el 15% de niños la padecen. Pero lo más llamativo es que su incidencia se está incrementando de forma alarmante. En la infancia es más frecuente entre los hombres que en las mujeres, pero a medida que se acercan a la pubertad y a la adolescencia la frecuencia entre ambos sexos se va igualando. Por regla general, los niños asmáticos mejoran en la pubertad y adolescencia, pero entre un 30% y un 50% volverá a tener síntomas a partir de los 20 años.