viernes, 4 de septiembre de 2015

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¿Qué debes comer cuando estás estresada?
Cuando tenemos la agenda a tope y el tiempo no nos da para cocinar, solemos comer peor que nunca. Sin embargo, para enfrentar el estrés la alimentación es crucial.
Algunos alimentos nos ayudan a estabilizar nuestros niveles de azúcar en sangre y nuestra respuesta emocional a situaciones de tensión. Desde luego no es momento para alimentarse con comida rápida, ni alimentos procesados.
¿Qué tipos de comida son los más convenientes?   
ü  Vegetales de hoja verde. La espinaca, rica en folato, que ayuda a generar dopamina, un compuesto químico que se relaciona con la calma y el placer, y además mejora el humor en las próximas 24 horas.  
ü  Pechuga de pavo. El triptófano, un antidepresivo de origen natural que se encuentra e en esta carne es un aminoácido que produce serotonina, un componente químico que modula los sentimientos de enfado, ira y potencia la sensación de felicidad. Los frutos secos, algunas semillas, el tofu, el pescado, las lentejas, los frejoles y los huevos también contienen triptófano.  
ü  Avena. Algunos carbohidratos ayudan al cerebro a elaborar serotonina, Pero pueden causar picos de azúcar en sangre que nos son beneficiosos para algunas personas, por eso se recomiendan los carbohidratos complejos como la avena que no produce los picos de glucosa y sí genera sus beneficios en materia de bienestar.  
ü  Yogur. De acuerdo con un estudio de 2013 las personas sanas que consumen yogurt con probióticos reducen la actividad cerebral que irrita e inflama al intestino en situaciones de estrés emocional.
ü  Salmón. Cuando estamos estresados liberamos adrenalina y cortisol, las hormonas de la ansiedad. Los ácidos grasos omega 3 presentes en el salmón tienen propiedades anti inflamatorias que pueden contrarrestar los efectos negativos del estrés sobre el organismo. 

Hábitos que adelgazan aunque no hagas dieta
Funcionan aunque no lo parezca, por su sencillez y por el hecho de que tienen más que ver con el sentido común, pero lo cierto es que si los sigues a rajatabla, notarás que, como mínimo, no aumentas de peso.
·        Come en platos pequeños.  Si te sirves  en un plato pequeño comerás menos. Aunque puedas levantarte a servirte otra vez, al parecer no lo harás porque el cerebro percibe que la cantidad de comida que hay en el plato es suficiente y mandará antes la señal de saciedad. Funciona como una ilusión óptica llamada La ilusión de Delboeuf.  
·        Vigila las proporciones. Divide el plato  en cuatro partes. Dos cuartas partes llénalas con verduras, vegetales y frutas. La otra cuarta parte es para las proteínas, la última cuarta parte del plato resérvala para los granos y semillas. Por supuesto hay guisos, sopas o recetas de pasta que pueden combinar todos estos elementos, pero la idea es mantener en mente esa proporción.  
·      Elige siempre comida con color. Verduras de colores diferentes suponen variedad de fitonutrientes. Mientras más mezcla de colores haya en tu plato más sana será tu dieta, y más fibra tendrá. Pon un mínimo de tres colores en tu plato cada día.  
·        Elimina el picoteo poco sano. Esta es una regla de oro y una de las más duras de cumplir. Cuando tengas ganas de picar algo puedes hacer otras cosas, como, salir a dar un pequeño paseo, o tomar un vaso con agua, o llamar a un amigo o revisar Facebook.
·        Sé consciente de lo que comes. La practica consiste en comer con bocados pequeños y masticar lentamente. Poner los cubiertos en la mesa mientras masticas. Alarga la comida. Si estás picando o merendando algo, sírvete la porción que vas a comer y no te lleves la caja a la mesa.
La parte mental consiste en prepararse para prestar atención a lo que vamos a comer. Sin televisión, ordenadores o teléfonos que te distraigan. Si puedes comer en compañía, mucho mejor. Sé consciente de cada bocado. El sentimiento de saciedad será más obvio que si comes mucha comida a lo loco y sin prestar mucha atención.