El
nuevo método para que tu dieta no se salga de su cauce es apuntar todo lo que
comes. Además es también muy útil para combatir el temido efecto yo-yo, ya que
al tener conciencia de lo que comes evitarás ganar peso rápidamente cuando
acabes tu régimen.
La revista americana Obesity ha concluido que los efectos de este método son incluso mejores de lo esperado: en el estudio pidieron a 220 mujeres obesas que escribieran, durante un año lo que comían al menos tres días a la semana, poniendo especial atención a la cantidad, las calorías y el momento en el que lo comían.
Al final de la investigación, las mujeres que habían escrito con más constancia lo que comían fueron las que más kilos perdieron, y muchas incluso consiguieron seguir perdiendo algunos kilos extra sin hacer un régimen estricto.
La revista americana Obesity ha concluido que los efectos de este método son incluso mejores de lo esperado: en el estudio pidieron a 220 mujeres obesas que escribieran, durante un año lo que comían al menos tres días a la semana, poniendo especial atención a la cantidad, las calorías y el momento en el que lo comían.
Al final de la investigación, las mujeres que habían escrito con más constancia lo que comían fueron las que más kilos perdieron, y muchas incluso consiguieron seguir perdiendo algunos kilos extra sin hacer un régimen estricto.
La
explicación científica es que el acto de escribir, te ayuda a cumplir con la
meta total de calorías al día, por lo que es mucho más difícil que cometas excesos. Si eres una
persona distraída, tendrás que esforzarte más pero no te des por vencida. Se
deben apuntar las comidas al detalle para saber las calorías, pero si eso te
parece muy difícil, podemos prescindir, y solo con apuntar los datos básicos se
puede llevar la cuenta de lo ingerido muy fácilmente. Vas a ver que de todas
maneras cumples con tus objetivos
Tu mente no quiere adelgazar
Tu mente no quiere adelgazar
Si
nos esforzamos y alcanzamos nuestro peso ideal, es muy fácil que nos relajemos
y sin darnos cuenta volvamos a ganar peso. Por eso, es imprescindible ser
constantes.
Si has tenido la sensación de que tu esfuerzo no
sirve para nada, convéncete de que no es cierto, tu cerebro baila al son de tus
logros: sin motivación es difícil luchar.
¿Por qué me siento tan bien cuando
obtengo resultados?
Se
debe a la retroalimentación de tus esfuerzos. Lo primero y más importante es
querer cambiar algo. Y una vez seamos conscientes de cuál es nuestro reto,
debemos obtener un resultado. Convéncete de ello y alimenta tus satisfacciones
de los resultados que vayas viendo poco a poco. Este
ejercicio mental hará que tu motivación aumente a diario y sigas progresando.
Lo
mismo ocurre al revés: cuando ganamos peso. Si ves que el número en la balanza
aumenta, piensa por qué y sigue esforzándote.
¿Qué hago para motivarme?
Hay
pocas cosas más frustrantes que subirte a la balanza y ver que, de nuevo, has
ganado peso. No te frustres, el secreto está en conocer bien tu cuerpo y
convencerte de lo siguiente: ¡nada es imposible!
Teniendo
en cuenta que necesitas retroalimentación para seguir adelante, una forma de
mantener el compromiso con tu línea es motivarte a ti misma. Si estás cansada
de esa verdura en concreto; cámbiala por una que te guste más; si te aburres en
la máquina de correr; cambia la música que escuchas; si no te gusta cómo te
queda ese pantalón, puedes comprarte uno nuevo. ¡La motivación es lo primero!
¿Cuándo alcanzaré mi peso ideal?
Hay
algo que debes tener claro: alcanzar tu peso ideal no es algo para el futuro,
es para el presente. ¿Cómo lo consigo? El factor clave para motivarte es tener
una razón clara para la que realizar el esfuerzo: una fiesta, un vestido o las
vacaciones de agosto. Céntrate en tus retos y piensa en
ellos a menudo. Cuando
los logres, ¡la sensación será increíble!
Otra
idea es proponerte un número objetivo: ése es el peso que quieres lograr,
identifícalo con una razón y ve tras de ello.
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