viernes, 6 de diciembre de 2013

ALIMENTOS EN TIEMPO DE GRIPE

La afectación de las vías respiratorias es conocida también como catarro y algunos la llaman resfriado. Cualquiera que sea el nombre empleado para referirse a la infección vírica, es fácil de reconocer por sus síntomas universales: dolores musculares, articulares, de cabeza y garganta, además de una abundante secreción nasal.
El proceso natural de la gripe dura aproximadamente siete días. Cuando aparece, el cuerpo comienza a generar sus propias defensas y estas se encargan de cercar, inmovilizar y matar al virus. En estos casos la alimentación es un pilar fundamental.
Si una persona lleva una dieta cargada de nutrientes, vitaminas y oligoelementos (sustancias que intervienen en las funciones respiratorias, digestivas y musculares), las células se regenerarán con mayor rapidez y será más fácil evitar este tipo de trastornos, que son frecuentes.
En la misión para escapar de esta enfermedad, la primera estrategia está marcada por el consumo de verduras y frutas, con mucho contenido vitamínico.
Los más recomendados son los que contienen vitamina C, necesaria para el crecimiento y la reparación de todos los tejidos del cuerpo. Se encuentra en todos los cítricos y en frutas como la papaya, la piña, las fresas, la sandía, las moras, los arándanos y el mangó, entre otras.
La vitamina A, que tiene un papel antioxidante y que se encuentra en la zanahoria, también ayuda en la prevención, al igual que las verduras de contienen oligoelementos (hierro, yodo, zinc, selenio). El consumo de, almendras y avellanas, que poseen vitamina E, y del aceite de hígado de bacalao. Este último es conocido por incrementar la resistencia natural del organismo de los niños contra problemas respiratorios como la tos.
Si ganarle la carrera a la gripe no fue posible, y antes de darte cuenta ya estabas con pesadez, dolor de cabeza y pañuelo en mano, existe una lista de alimentos o de recetas que se encargarán de disminuir los molestosos síntomas.
Una de las principales alternativas es el tradicional consomé de pollo caliente. Antiguamente, era común incluir, entre los ingredientes de esta sopa, una ramita de manzanilla. Aunque es una práctica ya extinta, tenía un papel importante en la recuperación de los resfriados. .
Siempre se le asignó a la sopa de pollo varios beneficios para la salud, sobre todo en las etapas de convalecencia de algunas enfermedades y en períodos de recuperación de gripe, por ser un alimento revitalizador y de fácil digestión.
Se recomienda probar los efectos de la leche de soya con miel de abeja y ajo. Son claves las preparaciones sencillas, pero nutritivas: Sopa de pollo con kión, ensalada con espinaca, brócoli, pimiento y tomate, frutas cítricas. Te caliente con miel de abeja y limón. Un cuarto de litro de leche hervida con 12 higos secos durante 1/4 de hora. Tomar el líquido resultante una vez filtrado y endulzado, nos sirve como mucolitico.
Tradicionalmente se ha utilizado el alcohol Es muy conocido el remedio casero que consiste en mezclar el zumo de un limón  en medio vaso de agua caliente y añadirle una copita de ron y una cucharada de miel. Para aquellos que no estén afectados de hipertensión, podrían  mejorar los síntomas del resfriado, especialmente el alivio nasal y el insomnio nocturno.