miércoles, 7 de agosto de 2013

PEQUEÑOS Y UTILES CONSEJOS

EL HUEVO EN LA ALIMENTACION
El huevo contiene diversos nutrientes como vitaminas, proteínas, grasa y minerales, entre los que destacan el calcio, fósforo, potasio, yodo, hierro y zinc (muy importante en el crecimiento de niños y adolescentes).  Aporta vitamina A, D y B9 (ácido fólico). Es una importante fuente de grasas.  Resalta la colina que es un nutriente necesario para el desarrollo del cerebro, especialmente en la etapa del crecimiento.
No importa el color de la cáscara, los huevos blancos y pardos tienen el mismo valor nutricional.  No es recomendable comer el huevo crudo, porque contiene avidina que impide la absorción de la vitamina B (Biotina) e inhibe también la acción de la tripsina del jugo pancreático dificultando la absorción de las proteínas. Por eso, cocina bien el huevo para que estos anti nutrientes se inactiven.

PROBIOTICOS
En el intestino humano se necesita de diferentes bacterias que actúen en forma conjunta para que su funcionamiento sea normal. Factores como el estrés o un tratamiento con antibióticos pueden alterar el equilibrio bacteriano natural y esto produce una disminución  de los lactobacilos y las bifidobacterias. Esta alteración te hace más vulnerable a las infecciones como la Salmonella, E. Coli, Listeria y puede llevarte a padecer trastornos intestinales  mas graves como el cáncer de intestino y la colitis ulcerativa. Aquí es donde necesitamos de los probioticos, son unos microorganismos vivos, que si se consumen regularmente, modifican el equilibrio bacteriano y tienen efectos beneficiosos para la salud.
Se están haciendo muchos estudios para comprobar si son efectivos en la inflamación, y  la infección intestinal o el cáncer, se han obtenidos resultados satisfactorios en: La prevención de la diarrea aguda infantil, la diarrea asociada al uso de antibióticos, el control de los síntomas de la enfermedad de Crohn, el síndrome de intestino irritable, el fortalecimiento del sistema inmunológico y la reducción de alergias en los bebes.

HALITOSIS
Aunque la mayoría de las personas sigue estrictamente las reglas de la buena higiene bucal, muchas de ellas,  han sufrido con la halitosis, el nombre dado por los profesionales al temido mal aliento. Este olor atípico puede desvelar que algo en el organismo no está funcionando como debería o que la limpieza bucal no se está haciendo correctamente.
Si aun no te habías convencido que comer de 3 en 3 horas  es beneficioso para la salud, aquí otra prueba más. En ayunas, el cuerpo  quema grasas almacenadas para obtener energía.
Cuando hay esta reacción, hay una liberación de compuestos a base de azufre, que son absorbidos por la corriente sanguínea y son expelidos por la respiración. Este tipo de mal aliento no tiene nada que ver con las condiciones bucales de la persona, Por esta razón, intenta comer 3 grandes comidas e intercalar meriendas saludables entre ellas.
90% de la saliva es agua,  así que beber bastante agua también puede  evitar la halitosis.  Masticar estimula la salivación, lo que ameniza el mal aliento, pero algunos alimentos promueven una limpieza bucal aun más efectiva. Coma bastantes frutas cítricas, como naranja o kiwi. Frutas crudas y con cascara, como la manzana y el pepino, así como alimentos con poder astringentes como el kion.
Masca chicles sin azúcar; pese a que no sustituya el cepillado de dientes, puede ayudar a higienizar la boca y disimular el mal aliento.

DIFERENCIA ENTRE HAMBRE Y APETITO
Hambre es una necesidad fisiológica vital, indispensable para nutrir nuestro cuerpo con micronutrientes (vitaminas y minerales), y macronutrientes (como proteínas, grasas y carbohidratos) que están en cualquier alimento.
Apetito significa el deseo de comer por placer, en el que intervienen factores como los olores, los sabores, el aspecto y presentación de los alimentos que estimulan la mente para comer.  De este modo, una persona puede sentir apetito a pesar de haber saciado su hambre. Es una sensación guiada más por el deseo gratificante que  por un verdadero requerimiento biológico y con independencia de las características nutricionales y energéticas del alimento apetecido.