miércoles, 14 de agosto de 2013

LA OBESIDAD EN LOS NIÑOS

La obesidad infantil se ha convertido en uno de los más grandes problemas de Salud Pública del siglo XXI. Debido a la reducción en la calidad de vida y a las complicaciones.

¿QUE ES Y COMO SE DIAGNOSTICA?
Se trata de un proceso metabólico, en el que se produce una acumulación de grasa excesiva en relación con el promedio normal que corresponde a cada niño según su edad, talla y sexo. Aparece por que la ingesta de alimentos es mayor que el gasto.
Hoy ya se considera que si un niño con sobrepeso u obesidad pasa a la vida adulta con este problema, aumenta el riesgo de enfermedades crónicas y sus consecuencias. Según la Federación Internacional de Diabetes y la OMS, la lucha contra la obesidad infantil es la forma más eficaz de prevenir el desarrollo de diabetes tipo II a edades cada vez más tempranas.
El desarrollo de obesidad en la niñez y la adolescencia es una interacción compleja entre la carga genética, el temperamento del niño, los estilos de crianza, la dinámica familiar y el medio ambiente del hogar, la escuela y la comunidad. Los niños son influenciados por el modelo de roles paternos, los avisos televisivos y las ofertas comerciales de alimentos.

LA FAMILIA ES CLAVE EN LA BUENA EVOLUCIÓN
Los padres deben tomar conciencia y asumir los errores que cometen en su dieta y estilo de vida para evitar trasladarlos a sus hijos. Hoy ya se sabe que cuando los padres son obesos o uno de ellos lo es, la probabilidad de que sus hijos sean obesos aumenta.

TOMEMOS CONCIENCIA DE LA SALUD DE NUESTROS HIJOS
La infancia es la etapa en la que comienzan a establecerse los hábitos alimenticios y en la adolescencia, se hacen más resistentes al cambio.
Los niños aprenden a través de la observación, los padres son sus primeros modelos a seguir y deben tener buenos hábitos de alimentación y actividad física para que el niño los imite.

CÓMO MEJORAR EL ESTILO DE VIDA
Reducir al máximo las golosinas, snacks y la comida chatarra.
Estimular la actividad física haciendo deporte al aire libre, como mínimo una hora al día.
Siempre que sea necesario, el niño deberá seguir una alimentación controlada por médicos y/o nutricionistas.
Quitar horas de televisión y de juegos sedentarios.
Llevar una dieta equilibrada acorde a las necesidades biológicas del niño.
Fraccionar la ingesta de alimentos en cuatro comidas: desayuno, almuerzo, merienda y cena. De ser necesario agregar dos colaciones.
No sustituir el clásico almuerzo familiar por comida rápida.
Masticar despacio los alimentos.
Predicar con el ejemplo en todos los aspectos

ENSEÑAR AL NIÑO A NO GRATIFICARSE CON GOLOSINAS
Dejar siempre al alcance del niño, frutas y verduras para que sea fácil el acceso a ellas cuando sienta hambre.
No dejar que desarrolle otro tipo de actividades mientras come por ejemplo:
Ver televisión
Jugar con los videojuegos.