martes, 14 de abril de 2015

LA OMS RECONOCE TOXICIDAD DEL HERBICIDA GLIFOSATO

El glifosato es un herbicida de amplio espectro y el que se produce en mayor cantidad a nivel mundial. Es la sustancia activa que se emplea en más de 750 formulaciones comerciales diferentes para usos agrícolas, forestales, urbanos y aplicaciones domésticas. Alrededor del 80% de los cultivos transgénicos en el mundo han sido diseñados para crecer con glifosato..
La Agencia Internacional de Investigación contra el Cáncer (IARC) de la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha declarado en la última reunión de marzo de 2015 (Lyon-Francia) que hay suficientes evidencias científicas para considerar que el herbicida más ampliamente empleado glifosato es “probablemente carcinógeno humano”.

La investigación del IARC concluye lo siguiente:
El glifosato ha sido detectado en el aire por fumigación, en el agua y en la alimentación.
En estudios de control de caso por exposición ocupacional en los Estados Unidos, Canadá y Suecia se ha detectado un aumento de los riesgos de contraer linfoma no Hodgkin,
En ratones de sexo masculino, un estudio ha probado que el glifosato provoca una tendencia positiva de desarrollar carcinoma túbulo renal, un tumor muy raro.
Un segundo estudio en ratones machos encontró también una tendencia positiva de hemangiosarcoma. En otros dos estudios con rata macho, el glifosato aumentó los islotes de adenoma de células pancreáticas. Una formulación del glifosato promueve tumores de piel en estudios con ratones.

Se ha detectado glifosato en sangre y en orina de trabajadores agrícolas, lo que indica que es absorbido. Tras todas estas evidencias, el grupo de trabajo del IARC calificó al glifosato como “probablemente carcinógeno en humanos” (categoría 2A) porque, aunque la evidencia es “limitada” en humanos, es “suficiente” en animales

La OMS debería exigir la retirada de todas las formulaciones de glifosato del mercado de forma fulminante y Naciones Unidas iniciar una investigación para evaluar los daños y perjuicios causados en estas fumigaciones masivas, indemnizar a los afectados y encausar a los culpables. La OMS y los gobiernos, en lugar de proteger los intereses de esta multinacional agroquímico-biotecnológica, deberían tomarse en serio los daños que los agros tóxicos en general y el glifosato en particular, causan en la salud de personas, animales y en la contaminación de suelos y aguas elaborando un plan para su erradicación.
Se ha iniciado ya la décima edición de la Semana Sin Pesticidas porque es el momento en que no más agro tóxicos se empleen en los campos. Esta campaña internacional (desarrollada en 127 países por más de 400 asociaciones), alerta sobre los daños para la salud de las personas y del medio ambiente y promociona alternativas saludables,

Exigimos la prohibición del glifosato dadas las evidencias científicas recientemente reveladas, pero también de los cultivos y alimentos transgénicos que, aunque en superficie agrícola supongan una proporción pequeña, son el modelo más desarrollado de la agricultura química y la mayoría son resistentes a glifosato o emitiendo pesticidas como el maíz transgénico

La mejor forma de reducir el uso de plaguicidas es aumentar el consumo de alimentos ecológicos promoviendo el crecimiento de una dieta abundante en frutas y verduras ecológicas y de temporada en circuitos cortos de comercialización que arrincone a la producción industrial y globalizada de alimentos cargada de tóxicos, proteína animal y cereales y azúcares refinados responsables de obesidad, diabetes, cardiopatías, enfermedades auto inmunes y cáncer.