lunes, 14 de diciembre de 2015

¿ES EL AGUA MINERAL MÁS SANA QUE LA DEL GRIFO?

Las dos son aptas para el consumo humano, es decir, son potables; pero cada vez son más las personas que optan por el agua embotellada mineral pensando que sus propiedades son mejores. Sin embargo, no siempre es así y escoger entre una u otra dependerá, sobre todo, de si el agua de la zona donde vivimos es de buena calidad
El agua del grifo es una buena opción, solo en zonas donde el agua corriente es muy dura o tiene un sabor desagradable, puede ser recomendable sustituirla por un agua mineral embotellada. Por tanto, debemos saber que el agua del grifo cumple perfectamente con los requisitos de salubridad, está libre de sustancia contaminante si pasa los tratamientos y controles pertinentes para asegurar su potabilidad.
El agua mineral natural se diferencia por sus minerales y oligoelementos, que tienen algunos efectos positivos sobre nuestra salud;  aporta minerales esenciales como el calcio y el magnesio, el bicarbonato, flúor y sodio, por lo que se recomienda a aquellas personas que necesiten dosis extra de calcio: embarazadas, niños en edad de crecimiento, intolerantes a la lactosa, mujeres en edad de menopausia
Beneficios de beber agua mineral natural
La mineralización del agua no es perjudicial para los riñones. No se puede decir que un agua de mineralización muy débil es mejor para la salud que otra con mayor residuo seco (es decir, con mayor cantidad de minerales). La carencia o no de minerales es una característica; simplemente le proporciona al agua su identidad, su gusto particular. Escoger entre una u otra dependerá de si somos deportistas y necesitamos recuperar minerales rápido, si vamos a preparar con ella el biberón del bebé, la mayoría de aguas indican en la etiqueta si son aptas para ello o no, si sufrimos de hipertensión y se nos recomiende tomar un agua con menor contenido en sodio. Por tanto, se recomienda consultar el etiquetado, como haríamos con cualquier otro alimento, para conocer su información nutricional.
El agua mineral natural está exenta de contaminantes y contiene 0% impurezas. Durante todo el proceso de embotellado, desde el momento de su extracción en el manantial hasta su consumo, el agua mineral no puede ser manipulada ni tratada por ningún agente externo. Por tanto, no necesita ningún tratamiento de desinfección ni de filtrado para su consumo.
El sodio (sal) que contiene el agua mineral no constituye un riesgo para la salud. Beber dos litros diarios de agua mineral natural proporcionaría 40 mg (equivalentes a 0,1 g de sal), que representan únicamente el 2% de la ingesta diaria de sodio máxima recomendada dentro de una dieta equilibrada por la Organización Mundial de la salud. En cualquier caso, para personas con hipertensión o que deben tomar una dieta pobre en sodio, se recomienda elegir un agua mineral con un contenido menor a 20 mg que son la mayoría de las que encontramos en el mercado. Además, no hay que olvidar que la fuente principal de sal son los alimentos preparados y las comidas demasiado condimentadas.
En cualquier caso, ya sea agua mineral o del grifo, en lo que todos los expertos coinciden es que debemos beber al menos dos litros de líquidos al día de media. Los expertos insisten en la importancia de una hidratación saludable para evitar consecuencias relacionadas con la deshidratación, como son la fatiga, la falta de atención, los problemas cognitivos o la disminución de la memoria.