lunes, 6 de octubre de 2014

PARA MEJORAR LA NUTRICION DE LOS PACIENTES CON ALZHEIMER

Cuidar la presentación de los platos y mantener las rutinas a la hora de comer puede ayudar a mejorar el estado nutricional de los pacientes con Alzheimer.  
La mayor parte de estos pacientes suelen sufrir alteraciones en el apetito, o bien no tienen ganas de comer, o bien comen compulsivamente, especialmente panes y pasteles. Unos síntomas que afectan negativamente al estado nutricional del paciente, a su calidad de vida y, al mismo tiempo, a la de los que le rodean.
La enfermedad del Alzheimer suele llevar asociada una pérdida de peso debido a que los trastornos de conducta que sufren, dificultan la ingesta de comida; ya que los estados de agitación provocan un aumento del requerimiento energético; y a que, incluso, los fármacos que usan para enlentecer la patología suelen producir anorexia. Además el, 84 % de los pacientes con Alzheimer suelen desarrollar disfagia de faringe (Dificultad para el paso del alimento a través de la boca, faringe o el esófago), lo que condiciona la forma de alimentarse.
Es muy importante el papel que juegan los cuidadores a la hora de evitar que el paciente padezca desnutrición y deshidratación como consecuencia de la dificultad que tienen para tragar los alimentos. Los cuidadores deben saber que estos enfermos no se les puede dar comidas con dobles texturas, como por ejemplo arroz con leche; y que deben de darles de comer de forma en la que el paciente tenga el cuello inclinado hacia abajo para, evitar que la comida se le desvíe a la vía aérea; y si no pueden tomar líquidos, hay que espesarlos aunque sea el agua.

Lavarse las manos y la boca antes de comer
Aunque el enfermo no presente disfagia, es recomendable que siga una serie de pautas para comer. Por ejemplo, los expertos aconsejan que se laven las manos y la boca antes de comer porque, ayuda a saborear "mejor" los alimentos. Es importante que los manteles y la servilleta del paciente sean siempre del mismo color y que durante la comida haya un ambiente tranquilo. No se puede obligar al paciente a sentarse a comer en la mesa si no lo desea y esta agitado, se puede comer de pie y con la mano, con el fin de lograr que coma.
Estas pequeñas cosas son las que hay que cuidar para intentar estimular la hora de la comida. Además, es  primordial que coman acompañados para estimular la comunicación.
Por otra parte, los especialistas han destacado la necesidad de que los pacientes lleven a cabo la dieta mediterránea  o japonesa, ya que, tal y como han mostrado diversos estudios, gracias a los ácidos grasos que contienen se consigue enlentecer, en cierta medida, la progresión de la enfermedad.
No sabemos por qué se produce, pero lo que sí conocemos es que un tanto por ciento muy elevado del sistema nervioso son ácidos grasos, por lo que se cree que este tipo de nutrición ayuda al sistema nervioso a estar sano. Sin embargo, todavía no sabemos qué cantidades hay que utilizar ni durante cuánto tiempo para enlentecer el deterioro cognitivo.

Dieta Mediterránea. Los alimentos que constituyen la base de esta alimentación son:
El pan y la pasta, como principal fuente de hidratos de carbono.
El aceite de oliva como principal fuente de grasa.
El vino en cantidades moderadas durante las comidas. Esto no se tiene en cuenta para los enfermos
Las hortalizas, las frutas, los frutos secos y las legumbres aportan a esta dieta gran cantidad de fibra y antioxidantes.
El pescado, las aves de corral, los productos lácteos y los huevos como principal fuente de proteínas y un menor consumo de carnes y grasas animales.
Estos alimentos y su tratamiento culinario dan lugar a un estilo de vida que se complementa con unos hábitos, cada vez menos frecuentes como son los paseos al sol, las tertulias o la siesta.

Dieta japonesa.

La dieta japonesa es menos grasa y rica en proteínas,  además de incluir alimentos como el té, las algas o los derivados de la soja.