miércoles, 22 de octubre de 2014

EL CONTROL DE LA INGESTA Y EL GASTO DE ENERGÍA

La obesidad es el resultado de un balance energético positivo continuado, en el que la ingesta total de energía supera el gasto energético total. A pesar de las evidencias científicas sobre los beneficios derivados de la actividad física, la tendencia de los últimos años es el incremento del sedentarismo, al tiempo que descienden las calorías ingeridas
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Estos y otros aspectos han sido abordados por el Dr. Rafael Urrialde de Andrés, responsable del Área de Salud y Nutrición de Coca-Cola Iberia, durante su intervención en el XV Seminario de Nutrición “Avances en Nutrición y su impacto sanitario y social” organizado por la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP), que se está celebrando en Cuenca.

“En función de los datos que muestran los patrones alimentarios en España de las últimas décadas, vemos que a diferencia de lo que pudiera pensarse dadas las actuales cifras de sobrepeso y obesidad, el total de calorías ingeridas hoy por los españoles es un 13% menor que hace 40 años”

En concreto, la ingesta media de energía ha pasado de 3.008 kcal/persona/día en 1964 a las 2.609 kcal/persona/día en 2012. Junto a ello, el 42% de la población en España nunca realiza actividad física o deporte, y en los últimos 50 años la actividad física laboral se ha reducido en la media en unas 120 kcal/día.

Los estilos de vida sedentarios dificultan el mantener un balance energético equilibrado, ya que en esos casos el gasto de energía es muy inferior al necesario afirma. El control de la ingesta y el gasto de la  energía son aspectos claves en el equilibrio energético. Según la OMS, la inactividad física es el 4º factor de riesgo más importante de mortalidad y una de las principales causas de enfermedades crónicas como el sobrepeso y la obesidad, cuya prevalencia está aumentando progresivamente en un gran número de países de todo el mundo.

Para el Dr. Urrialde “el incremento sustancial del sedentarismo y la inactividad física está motivado por los cambios en los hábitos de vida de la población, tanto en los patrones alimentarios como de actividad física, y el descenso en el gasto energético en la vida cotidiana. Vivimos en un entorno que hace que las personas sean inactivas porque moverse es cada vez menos necesario”.

“Actualmente la comunidad científica coincide en señalar que una de las herramientas de salud pública con mayor potencial para poner freno a la epidemia de la obesidad es la prevención mediante la práctica habitual de actividad física, que a su vez, es fundamental para conseguir el equilibrio energético entre las calorías que ingerimos y las que gastamos”.

En opinión el Dr. Urrialde, “fomentar un estilo de vida activo y saludable basado en una dieta variada, moderada y equilibrada, incluyendo unos niveles adecuados de hidratación y la práctica regular de actividad física resultan fundamentales para promover el bienestar de la población y evitar de esta forma el sobrepeso y la obesidad”.

“Igualmente, es importante recordar que a la hora de controlar el peso, todas las calorías cuentan, independientemente del alimento o la bebida de donde procedan, incluidas las que se encuentran en nuestras bebidas diarias.